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Consideraciones sobre pasta y tipos

Si hace 5 años me hubieran preguntado por los 3 súper-poderes más importantes de un diseñador gráfico, habría puesto en la lista la tipografía y la caligrafía. Hoy mi respuesta sería diferente. Pero si te lo digo ya, lo mismo te piras sin leer, de modo que te haré esperar un poco.

Preámbulo

Han pasado muchas cosas en 5 años.

No te voy a contar en qué ha cambiado mi vida porque a ti lo que te interesa es ser mejor diseñader.

Pues bien, para eso y para llegar a fin de mes, hay ciertas habilidades clave que se me habían escapado. Cuando eres joven —escribo estas líneas con 48 tacos (nada que ver con comida, es una forma española de decir años)— te centras más en la técnica, en la práctica, y crees que serás mejor si te sabes todos los gili-filtros nuevos de Photoshop o cosas por el estilo.

Una vez hice una entrevista para trabajar con Josep Mª Mir, al que admiro muchísimo, y fue realmente amable conmigo. En lugar de decirme que no, me dijo: «debes estudiar tipografía». Supongo que todo esto es culpa suya, jajaja. Él ni se acordará.

Pues tenía razón, la tipografía es algo básico, forma parte del corazón de la disciplina, y a ello me dediqué durante muchos años. Pero había que dar el siguiente paso.

Tú tendrás que darlo también, tarde o temprano, aunque todo en su momento (no es lo mismo estar estudiando todavía, o de prácticas, o recién dado de alta de autónomo, date tiempo para pasar cada etapa).

Quizás se pudiera enseñar esto en la escuela/universidad/chiringuito, no lo tengo claro (debatámoslo), pero en mi opinión —y a riesgo de equivocarme— no irás a ningún sitio sin aprender estas 3 cosas:

  1. Escribir (bien)
  2. Vender (normal)
  3. Hacer dinero (básico)

Puedes cambiar el orden si quieres, los 3 conceptos están relacionados, forman parte de un todo, de un cambio de mentalidad que yo he tardado quizás demasiado tiempo en descubrir.

Vamos a ver cada uno en detalle por si tú puedes llegar allí antes que yo:

Escribir bien, la clave para convencer, persuadir y conectar

Copywritting. Storytelling. Llámalo como quieras. Ahora mismo creo que es más importante que saber hablar (bien) en público y dar bien en cámara juntos —aunque son dos súper-poderes top 10—.

Y no me refiero a tener estilo literario, ni nada complicado.

Se trata de dibujar ideas en la mente de los demás.

Conseguir trasladar una imagen concreta y correcta de ti mismo (marca personal) y del producto que vendes.

Una vez fui a hablar de tipografía con unos estudiantes de máster y, tras preguntarles por qué habían elegido tal o cual tipografía para su proyecto, tuve que dejar la tipografía a un lado y explicarles el truco de la mano peluda.

También soy muy pesado con mis alumnos de grado a la hora de ayudarles a argumentar sus proyectos y cómo dar feedback a sus compañeros.

No se trata de charlatanería ni discursos vacíos. Decisiones bien fundamentadas y bien explicadas. Eso vende. Eso paga tus facturas.

Lo tuve claro al hacer una serie de entrevistas a grandes diseñadores españoles sobre packaging de marca blanca para un libro que estábamos haciendo: ¡qué bien hablan! Pati Núñez, Nacho Lavernia, Enric Aguilera… aquello no era casualidad.

Comencé a estudiar y entonces algo se hizo patente en mi cabeza: escribir mejor hace que pienses mejor, y pensar mejor hace que escribas mejor.

Apareció otro concepto clave, que me hizo mejor diseñador: la estrategia. Haz las cosas con un por qué y un para qué.

Por ejemplo, se puede utilizar el recurso de la intriga para alcanzar tu objetivo: te contaré el truco de la mano peluda si 100 personas se inscriben a la newsletter en 7 días:

Vender, condición sine qua non para llegar a fin de mes

Vender no tiene demasiada buena fama, lo reconozco.

Suena a lago sucio, feo, suena a engañar a la gente.

Pero vender es como comunicar. No puedes no vender. Siempre estás vendiendo un producto (tú), incluso cuando no eres consciente.

Por lo tanto, más vale que aprendas a vender medianamente bien. Tampoco hace falta que seas el lobo de Wall Street… pero aprende a vender, leñe.

Vender también va ligado a ser mejor. Se necesita una actitud correcta, una actitud mejor, que te hará más atractivo, y mejor diseñador.

Necesitarás hablar menos y escuchar más. Aprender qué necesitan tus clientes y los usuarios de los productos que vas a diseñar.

Trazarás una estrategia. Pintarás ideas en la mente de tus clientes. Molarás.

Hablarás y te escucharán. Escribirás y te leerán. Pagarás tus facturas. Todo fetén.

Hacer dinero en lugar de ganar dinero

Ésta es mi última adquisición, el súper-poder supremo, un súper-poder para reunirlos a todos.

Me habría gustado hacer el clic antes, pero cada uno debe recorrer los pasos a su ritmo.

Se trata de un cambio de mentalidad, acompañado de los cambios que te acabo de explicar arriba:

Pasar de ganar dinero a hacer dinero.

Dejar de cambiar tu tiempo por dinero. Empezar a decidir tú cómo disponer de tu tiempo, en lugar de un extraño (jefe).

Hacer que el dinero trabaje para ti. Construir un sistema que genere ingresos pasivos, que no necesite de tu constante intervención.

No sé a dónde me llevará este cambio, estoy en plena transformación.

El accidente y la pandemia me regalaron tiempo para pensar, para detenerme, para formarme, para estudiar.

Pero no abrí ni un libro de tipografía.

La vida me puso delante otras cosas, y quizás algún día te cuente cómo acabó la cosa. O quizás no. Eso sí, lo de contarte lo de la mano peluda depende de ti.

Quizás acabe diseñando otra tipografía, escribiendo otro libro…

En todo caso, ahora el objetivo es ganar tiempo en lugar de ganar dinero. Tiempo para disfrutar pero también para aprender cosas nuevas (japonés entre ellas) y sobre todo expandir mi consciencia (entrenando más Aikido, Kyusho, Yoga, etc.).

Para eso, se debe reducir gastos o aumentar ingresos (pasivos).

¿Cómo puedo hacer yo todo eso?

Te lo habrás preguntado.

Quizás hayas pensado también —yo lo habría hecho— que ahora voy a venderte algo o a recomendarte un producto. Nah.

Soy profesor. De raza. Me mueve ayudar a los demás.

Voy a darte las pistas suficientes para que tú empieces a andar, y cuando tengas preguntas, las contestaré.

Escribir mejor

Para eso creo que hay que hacer 3 cosas:

  1. Escribir sin parar
  2. Leer mucho
  3. Estudiar un poco

Yo lo hice a través de los blogs, yendo de menos a más: primero uno pequeñito sobre Aikido, luego otro más grande sobre tipografía, según iba aprendiendo.

Las ventajas de un blog son innumerables: fortalece tu marca, te acerca a gente interesante que no conoces, te obliga a ponerte en la piel de un público, aprendes tecnología, y otro súper-poder indispensable: marketing digital.

Cuando montes el blog, crea una newsletter inmediatamente, escribir mails a tu público es otra excelente manera de mejorar tu escritura.

También debes leer mucho, sobre todo a aquellos a los que quieras parecerte. Date de alta en newsletters y observa cómo escriben, cómo generan ingresos, cómo tratan de venderte cosas. No compres nada al principio, compara y averigua quién vende mejor. Deduce cómo lo hace y replícalo.

Hay unos pocos genios en esto. Los reconocerás de inmediato, porque no podrás dejar de comprarles todo lo que te venden. Estudia con ellos.

Vender más

Si eres freelance, consigue más clientes, o aprende a cobrar más.

Si tienes un empleo, crea algo que pueda venderse. Si no tienes ganas ni tiempo (excusa barata, pero no entraré al trapo), vende seguros o telefonía móvil en tu tiempo libre. No venderás gran cosa, pero aprenderás un chingo (un huevo).

Vende piedras pintadas, o camisetas, eso da igual. Debes enfrentarte cuanto antes a las objeciones de tu público. Al rechazo. Aceptar un montón de noes por cada sí. Así es el juego.

Con un poco de entrenamiento los noes pasarán a ser algo natural, no los sentirás como un fracaso.

Dejarás de intentar complacer. Dejarás de buscar su aprobación. No se liga vende nada con esa actitud.

También hay formaciones sobre ventas, pero la mayoría que yo he visto están llenas de tópicos y no venderás más. Sólo conozco un caso realmente eficaz, pero si te lo digo pensarás que te estoy vendiendo algo.

Búscalo y encuéntralo. Y compra. Y vende.

Si me has hecho caso y tienes un blog con newsletter, vende. Cobra más caro. Hay un método muy sencillo para averiguar el precio máximo de un producto digital. Quizás te lo cuente junto con el truco de la mano peluda, pero ya sabes…

Hacer dinero mola

Si eres freelance, probablemente vendes servicios. Eso es tu tiempo.

Si eres empleado, vendes tu tiempo.

Puaj.

No vendas tiempo. Vende algo que se venda solo, o que se venda una vez y genere ingresos a largo plazo.

Algo que requiera un mínimo de tu tiempo, y luego a la playa, o a la montaña. O al dojo.

Crea un producto digital: un ebook, una tipografía, una plantilla, un curso.

Recomienda productos físicos que vende y gestiona otro (la logística es un latazo). Cobra comisiones por cada venta.

Es un cambio de mentalidad.

Te pondré un ejemplo de un negocio con esa mentalidad. Con precios de Alicante, tendrás que trasladarlo a tu provincia: aquí un alquiler en un barrio sencillo, de gente trabajadora, no en el centro, ronda los 500€. Comprar ese piso cuesta 60.000€.

Un piso normalito, más céntrico, se alquila en 700. Pero cuesta 120.000€. No es proporcional, ¿lo ves?

Un pisazo en el centro, o un apartamento con vistas al mar cuesta 1.000€ al mes de alquiler, y puede costarte 240.000€.

La jugada es la siguiente: en lugar de hipotecarte en el piso de 120.000, compras 2 pisos de 60.000 y los alquilas por 500 cada uno. Y con esos ingresos te vas a vivir al apartamento de 1.000 € con vistas al mar, o al de 700 al mes y te compras un coche de 300 al mes (o pagas la cuota de autónomos).

Son matemáticas. Sólo tienes que ver la jugada desde todos los ángulos. Y no hacer lo mismo que los demás.

En estos momentos tienes la cabeza rota y quizás algunas objeciones, que no me costaría ni 5 minutos desmontar.

Pero te acabo de mostrar una forma diferente de hacer las cosas. Es lo que importa.

Se requiere valor, sí. Pero el miedo se combate estudiando y midiendo el riesgo.

Se requiere trabajo, sobre todo para prepararte, para cambiar.

También te hará falta suerte. Jamás te diré tontadas del tipo «si lo sueñas, lo conseguirás».

Pero el premio es muy goloso: libertad.

Por ejemplo: piensa en cuántos países caribeños/tropicales puedes vivir por 1.000€ al mes. Son casi 1.200$.

Ahora podría pintar una imagen en tu cabeza, en una playa paradisíaca con tu portátil, trabajando un rato al día, mientras tu dinero trabaja para ti. Podrías rechazar clientes, subir precios, hacer algún proyecto personal pendiente…

Pero es pronto, hay que ir paso a paso. Quizás algún día nos tomemos un mojito en esa playa.

Invitaras tú.

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