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Cómo, cuándo, dónde y con quién estudiar tipografía

Hace unos días que acabó el 6º Congreso Internacional de Tipografía en Valencia (España) y en los corrillos tipográficos aún resuenan los ecos de la polémica suscitada por Enric Jardí en la mesa redonda sobre “Enseñanza de la tipografía en España”. Nos quedamos con ganas de más pero el formato de congreso no permite estirar las charlas que generan mayor interés y la discusión debe seguir cervecita en mano o en la red. Vamos al lío: voy a contarte mi visión de cómo deberían ser los estudios de tipografía por si te puede ayudar a escoger dónde estudiar tipografía.

¿Hasta dónde se estira una curva Bézier?

¡Esos manejadores, bien tiesos!

 

Como le dijo el sombrerero loco a Alicia, comenzaré por el principio —y cuando termine de hablar me callo—: en la mesa redonda se utilizó varias veces expresiones como “para saber de tipografía hay que…” o “estudiar esto o aquello no te hace saber más de tipografía”. Enric Jardí asumió el papel de abogado del diablo y se encargó de poner en duda varias ideas preconcebidas sobre lo que se debe enseñar en clase de tipografía, por ejemplo —y esto hizo bastante pupita tanto en la mesa como en la grada— la tipografía en plomo, eso en círculos finolis se llama letterpress. No conozco tanto a Enric como para meterse en su mente pero sospecho que lo hizo con la intención de despertar a la audiencia, hacernos pensar qué es realmente importante para aprender tipografía, de modo que voy a hacer mi lista:

Para saber de tipografía hay que…

  1. aprender a ver, valorar, relacionar, moldear y modular el espacio vacío, también conocido como contraforma, contragrafismo, blanco o fondo; la tipografía es una disciplina combinatoria —como la música, la cocina, la arquitectura o las matemáticas— porque jugamos con elementos (letras) prefabricadas. La tarea del tipógrafo es escoger el ingrediente adecuado y jugar con el espacio (grande/pequeño, cerca/lejos, junto/separado, etc.); cuando se diseña tipografía sucede lo mismo, hay módulos y trazos que se combinan, hay que modular el espaciado, el kerning, crear ligaduras y alternativas OpenType…
  2. entender que el vacío que diseñamos da forma y sentido a todos los elementos gráficos del proyecto, y se crea de varias maneras distintas dependiendo de la tecnología que empleemos: por secuencia (caligrafía y lettering), por adición (tipografía modular, bitmap) y por sustracción (tipografía tradicional, plomo);
  3. aprender la noción de programa y sistema, sin los cuales la tipografía no tiene sentido;
  4. conocer los ingredientes con los que se va a cocinar, cuantos más mejor. Hay infinidad de tipografías pero podemos agruparlas y clasificarlas para ayudar a nuestro cerebro a memorizarlas;
  5. divertirse sufriendo, como los deportistas o los masoquistas. Esta quinta y última es indispensable.

La mejor manera de conseguirlo es…

  1. familiarizarse con impresión tipográfica (letterpress) porque es la mejor herramienta para que los alumnos vean, toquen, chupen, huelan, prueben y entiendan eso tan raro y misterioso del espacio vacío;
  2. aprender caligrafía y lettering para entender el método secuencial de creación del espacio vacío, probar el diseño modular de alfabetos (método aditivo) y anticipar de ese modo lo que pasará en pantalla y abrir algunos punzones —en su defecto aprender a manejar el linóleo— para entender el método sustractivo;
  3. aprender al menos un lenguaje de programación, lo ideal es empezar por Python, para poder entender y asimilar las nociones de programa y sistema;
  4. estudiar todas las tipografías que se pueda, incluyendo las antiguas, para conocer los ingredientes de nuestras futuras creaciones —las clases de historia deberían intercalarse o dejarse para el final, cuando el alumno ya tenga el virus y entienda cómo se producen las letras—. Disponer de una buena biblioteca para probar las recetas de los que nos precedieron es fundamental;
  5. tener buenos profesores: un buen profesor tiene como principal misión la motivación —yo prefiero hablar de contagio, incluso de inoculación— y el entrenamiento (eso de aprender sólo sucede cuando se hacen cosas); para transmitir información ya están los libros y el internete, con los que es difícil competir; sin embargo hay parcelas en las que podemos ganar a Google: transmitiendo pasión, la experiencia profesional y enseñando a trabajar.

Casi nada.

Ahora, si te he convencido, aunque sea parcialmente, debes buscar el curso, la escuela o universidad que te ofrezca todo —o la mayor parte— de la segunda lista. En España conozco varias iniciativas bastante aceptables (sólo pongo los que yo haría):

Que puedes complementar con algún curso suelto para aprender alguna herramienta o lenguaje informático:

Si le añades una variable más a la búsqueda (mejorar el inglés, vivir una experiencia diferente, beber mejor cerveza, vivir boca abajo) puede que te interese buscar en el extranjero:

Si te fijas abundan los cursos y postgrados de diseño de tipografía y no de diseño con tipografía; supongo que existe la idea preconcebida de que estudiar cómo se hace una tipografía te obliga a aprender cómo se usa. Lo importante en todo caso es el profesorado y los que serán tus compañeros de clase; si optas por un curso en el extranjero, de los más solicitados, aumentas las posibilidades de conocer y hacer equipo con gente de más nivel. Te aconsejo que estudies bien los resultados de las ediciones anteriores, viendo los trabajos de los alumnos se puede saber mucho de su nivel y del de sus maestros. Seguimos la discusión en los comentarios…

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