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NO se acabó lo de trabajar gratis

NO se acabó lo de trabajar gratis
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Esta entrada es mi respuesta en profundidad al artículo “Se acabó lo de trabajar gratis”, donde se aborda un tema sumamente complejo con un enfoque totalmente parcial y generalizador que, según mi opinión, puede confundir a la gente que está empezando su carrera profesional.

Foto de Andrew Mager

Escribo esto sin cobrar un euro y sin esperar nada a cambio. Estoy trabajando gratis. Si todo va bien conseguiré que algunas personas lo compartan en redes sociales y que publiquen comentarios, que tendré que contestar (más trabajo). También suelo recibir preguntas por privado, a través del formulario de contacto, que contestaré gustosamente en cuanto tenga un hueco. Al parecer estoy loco y no valoro mi trabajo.

Me explicaré: lo hago porque aprendo, porque me divierte y porque me siento en deuda con otros que hicieron lo mismo antes que yo. Se llama karma digital: tú ayudas a otros sin esperar nada a cambio y sin saber cómo recibes el doble o el triple, por gratitud, por talento o por suerte. Este blog también tiene mucho de experimento: en él pruebo conceptos y técnicas que luego explico a mis alumnos; quizás algún día me quede sin trabajo y el blog —o lo que he aprendido con él— me salve la vida.

Algún día puede que hasta regale un ebook o una tipografía que haya diseñado, y puede que entonces me plantee alguna contraprestación, todo depende de la evolución del blog y de la relación con mis público. Pero si alguien me pide que le diseñe una tipografía corporativa a medida como la EHU sin cobrar nada, por mejorar mi marca personal o mi portafolio, o con la cantinela del “luego ya veremos” le mandaré a freír Comic Sans. En estos casos sí se aplica al 100% lo que predica el artículo de Victor Iturrioz en Quondos.

Cuándo tiene sentido trabajar gratis en un proyecto

Cuando es tuyo. Tú controlas qué pides a cambios, tú decides tus objetivos y si regalar algo te sirve para conseguirlos. Trabajas para tu gente, tu público o tu tribu; sin nombres ni caras; en estos casos ofrecer una solución a un problema de tu público puede ayudarte a salir adelante.

Un ejemplo: Elena Ferrer (Meisi) intentaba ganarse la vida con esto del diseño gráfico en Valencia y decidió cambiar de vida, trasladándose a vivir al campo y trabajando por internet. Para atraer visitas (clientes) comenzó a publicar recursos gráficos en su blog en una primera fase, luego creó un curso con todos esos conocimientos y empezó a vender sus servicios empaquetados como si fueran un producto hasta que ha podido dejar su faceta de freelance para dedicarse exclusivamente a la formación. Para conseguirlo no ha dudado en invertir parte de su tiempo en ayudar a los demás en su blog.

Otro ejemplo: Laura López, diseñadora por cuenta propia de Bilbao, lanzó hace poco la calculadora freelance para ayudar a la gente que empieza a calcular bien sus costes y a presupuestar correctamente un trabajo. También publica recursos gráficos en su blog. Tiene más trabajo del que puede hacerse cargo y parte de sus clientes son agencias y estudios que habían usado su calculadora para su trabajo. No lo tenía previsto, no lo había planeado así. Simplemente le pareció buena idea y le permitió aprender cosas nuevas.

A veces se trata de ayudar a los demás:

  • puede que te apetezca echar una mano a unos amigos/familiares a salir adelante y les regales el logo de su empresa, en ese caso recuerda que debes empezar a cobrarles en cuanto se estabilicen, no te condenes a trabajar gratis para siempre (procura dejarlo claro al principio) o
  • ayudar a una ONG en alguna labor social; en ambos casos asegúrate de tener libertad creativa total porque el objetivo final será tu portafolio; si se niegan les cobras. Si vas a hacer un folleto, cartel o revista y averiguas que la imprenta sí cobra, sal corriendo; como dice el refrán “o todos moros o todos cristianos”.

Cuándo no tiene sentido trabajar gratis en un proyecto

Cuando no es tuyo. Alguien te hace un encargo pero no hay presupuesto. Te perdonan la vida con eso del curriculum. El cliente conduce un coche de alta gama.

Al final el trabajo queda mal porque había prisa, estás quemado o el cliente se ha entrometido; no lo puedes poner en tu portafolio ni podrás cobrarle a ese cliente en un futuro. Se te queda cara de tonto. Te prometes no volver a hacerlo. Creo que a todos nos ha pasado alguna vez. Procura no volver a tropezar con la misma piedra, que a los humanos nos encanta.

Qué puedes pedir cuando regalas tu trabajo

Hay muchos objetivos no monetarios que puedes alcanzar con esta estrategia; el primero es tráfico, algo esencial cuando se empieza. El tráfico se consigue de varias maneras:

  • a veces interesa escribir en medios de terceros para aprovecharte de su audiencia y del peso de sus enlaces. No cobras por escribir pero recibes tráfico para construir tu comunidad o tu negocio,
  • regalando un producto de manera que la descarga implique compartir tu web en redes sociales con un me gusta o un tuit,

Otro de los objetivos suele ser el de construir una imagen de experto, una reputación que te permita captar más clientes o subir tarifas. Para conseguirlo se suele:

  • escribir un libro —y regalarlo, claro—,
  • ofrecer un curso online,
  • acudir gratis a charlas y eventos como conferenciante o
  • regalar un producto del nicho de mercado en el que te mueves para demostrar que estás capacitado; suele hacerse mucho con las aplicaciones y el software, consiguiendo que los clientes te contraten para personalizarlo o para crear algo similar; a veces se entrega con ciertas limitaciones de uso y se ofrece la versión premium de pago

Por último, aún a riesgo de sonar contradictorio, también se puede conseguir dinero, pero nunca pidiéndolo directamente. Las opciones que yo conozco son:

  • las donaciones, siempre presentándolas como opcionales; echa un vistazo al caso de Pedro Arilla y su Valentina,
  • el paga lo que quieras también funciona de maravilla, el estudio Atipo lo lleva usando con gran éxito con sus tipografías Salomé, Calendas, Cassanet y Bariol,
  • la publicidad, sólo es rentable a partir de tráficos de 60.000 visitas al mes, como sucede con Gràffica, y por último
  • el marketing de afiliación, que consiste en recomendar productos a tu audiencia consiguiendo comisiones por las ventas

En definitiva, el concepto gratis no es más que una herramienta que se utiliza desde hace años en la venta al por menor; en el entorno digital tiene más sentido aún, os recomiendo leer el magnífico libro Gratis: el futuro de un precio radical, de Chris Anderson.

Espero vuestros comentarios porque el debate se construyen entre todos. Gracias por leerme,

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Cómo calcular el precio de venta de tus productos y servicios: la guía definitiva para diseñadores y creativos

Cómo calcular el precio de venta de tus productos y servicios: la guía definitiva para diseñadores y creativos
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Fotograma de la película Conan el bárbaro (1982). Ésa es la actitud.

Estoy preocupado. El otro día en una clase de Cartel publicitario los alumnos me dieron las gracias por contarles la realidad de las agencias de publicidad; sólo quería advertirles de que el empleo era cosa del pasado y que, al menos en España, les espera un horizonte laboral basado en el autoempleo y el trabajo en equipos no estables de cazarecompensas (freelances o autónomos), algo así como lo que sucede en la película Los siete samuráis de Akira Kurosawa —aunque en realidad los samuráis no son más que roninsamuráis sin amo al que servir—.

Un poco de estrategia, por favor

Llámame agorero si quieres pero si estás preparado para el choque te haces menos daño; estoy seguro de ello porque lo leí en un cómic de Conan el bárbaro en el que lo crucificaban y él apretaba mucho los músculos para pegarse a la cruz cuando ésta se caía hacia atrás. Ahora en serio: la falta de perspectiva puede llevarte a trazar una estrategia equivocada y ahora mismo creo que la mejor es asumir que eres un ronin, lo que no quita que ocurra un milagro y un Daimyō te ponga en nomina.

El objetivo de esta guía es ayudarte a calcular correctamente los gastos que tendrá tu actividad. Lo que vamos a buscar es el punto de equilibrio entre ingresos y gastos, en ningún caso hacer recomendaciones de precios mínimos como los que llevaron a varias asociaciones a afrontar multas del CNC. Lo que encontrarás aquí no se parece nada a una tarifa porque va en función de los objetivos que tú te pongas: no es lo mismo querer ganar 1.000€ al mes que 500€, no es lo mismo plantearse la actividad como principal que como un sobresueldo. La idea es ayudarte a no perder dinero al calcular mal los costes de tu trabajo.

Una vez que sepas qué quieres ganar el problema es sumarle a esa cantidad una serie de costes como:

  • impuestos,
  • vacaciones pagadas,
  • días de baja por enfermedad,
  • horas no facturables (todas esas horas de reuniones, presupuestos y gestiones administrativas que no le puedes cobrar a un cliente),
  • facturas que no vas a cobrar porque no te pagan,
  • meses flojos,
  • costes financieros,
  • alquiler de un local u oficina,
  • teléfono,
  • cuotas de la seguridad social (o seguro sanitario privado),
  • material fungible (papeles, copias, tinta de impresora, mensajería, etc.),
  • material informático y
  • una hucha para tu jubilación

Si vendes servicios la clave está en las horas no facturables, es el dato que destroza sistemáticamente los balances de los trabajadores por cuenta propia, y sin duda lo que me llevó a la ruina a mí cuando era un veinteañero soñador: calculas un precio hora y caes en el error de multiplicar esa cifra por 8 horas al día y 5 días a la semana; pero la realidad es que no puedes facturar todas las horas que trabajas porque hay mucho trabajo de presupuestar, de reunirte con posibles nuevos clientes, de ir al gestor a hacer el papeleo, etc. Cuando te quieres dar cuenta cobras la mitad de lo que habías calculado y empiezas a bajar precios y a aceptar cualquier proyecto para cubrir gastos. Si quieres saber cuántas horas facturables eres capaz de hacer y no sabes cómo, debes saber que un buen freelance con experiencia puede llegar a un máximo del 50%; piensa en esta cifra como una orientación no como una verdad absoluta: hay profesionales de éxito que reducen las horas no facturables al 10% contratando a alguien que les haga ese ingrato trabajo de facturar, presupuestar, acudir a reuniones, etc. Pero no es lo habitual.

Aviso a navegantes: no te estoy aconsejando que en la factura pongas como concepto “X horas de diseño” o que lo calcules todo en función de las horas que trabajas en un proyecto, te estoy recomendando que calcules bien cuánto trabajas y que puedas facturar una cantidad que te dé beneficios.

Si vendes productos, especialmente digitales, esa fricción desaparece. Facturas mientras duermes, facturas estando enfermo y de vacaciones. El sistema funciona solo y puedes aplicarle todas las horas trabajadas al cálculo del precio de tus productos. También puedes combinar la venta de productos con la de servicios y aún más interesante: vender servicios como si fueran productos. Veamos unos ejemplos prácticos para que lo entiendas mejor, te recomiendo que hagas tus cálculos también.

Calcular tu precio por hora

Uno de mis alumnos, Hugo Coria, me ha pasado un enlace a una calculadora de precios/hora que me va a servir de pretexto para profundizar un poco más en esta peliaguda cuestión:

http://www.calculadorafreelance.com/

Como no me atrevo a poner un ejemplo con cifras te animo a que te pongas un sueldo realista y vayas rellenando; te daré algunos consejos:

  • lo normal son 21 días de vacaciones y 14 días festivos,
  • pon 4 días enfermo (un par de gripes),
  • un 50% de horas no facturables (siendo optimista),
  • unos gastos fijos de 1.000€ (alquiler, cuota de autónomos, luz, agua, teléfono, internet, asesor, hosting web, el pago del material informático a plazos, etc.) y
  • un 20% de ahorro para la jubilación o un imprevisto

Bien, te saldrá una cifra de lo que debes facturar para conseguir tus objetivos. Seguramente es una cifra que dobla tu cálculo inicial y eso que todavía faltan los impuestos (que van a parte), pero a no ser que vayas a vivir a una zona donde los alquileres, los impuestos y demás sean más baratos no hay más remedio; la cifra varía mucho en función de tus circunstancias, no es lo mismo trabajar en casa que alquilar un estudio, no es lo mismo plantear una jornada de 8 horas de que 5 o de 12. El sistema te da total flexibilidad para que cada persona elija su precio/hora con libertad.

Calcular el precio de venta de productos

Ahora vamos a hacer otra simulación más interesante: veamos qué pasa si quiero vivir exclusivamente de la venta de infoproductos, pongamos que te decides por diseñar tipografías. La mayoría de parámetros se mantienen, el que varía es el de las horas no facturables, que prácticamente desaparece: no hay reuniones, no hay presupuestos, casi todas las horas son facturables. Pon un 10% de horas no facturables.

Un año laboral tiene 1768 horas (2080 totales menos 312 de vacaciones y festivos). Si dedicas un 25% a gestión y marketing te quedan 1326 horas para tus proyectos: eso son unas dos familias tipográficas completas con unos cuantos pesos, caracteres, ligaduras y demás extras tipográficos. Conozco casos de gente más productiva pero llevan mucho tiempo en esto y no son representativos.

Con los nuevos parámetros te saldrá una cifra total mensual a la que tendrás que sumarle los impuestos (el 21% de IVA en España). Si comercializas a través de una distribuidora como MyFonts o FontShop significa vender el doble porque se quedan el 50% de las ganancias. Otra opción es venderlas tú directamente pero deberás emplear más tiempo en marketing, de modo que tienes que hacer tus cálculos (no es una opción descabellada), y por último tienes la opción de venderlas en varios sitios, lo que te va a complicar las matemáticas.

Asumamos que vas a vender en un tienda directamente: tienes que elegir entre cobrar poco y vender muchas licencias (cada vez se venden más familias a 25€ con descuentos de hasta el 90%) o cobrar más y vender menos licencias (250€ es el precio medio del mercado). Como observarás los números no te saldrán al prinicpio y eso es porque tu catálogo sólo tiene 2 productos, estás empezando. Al segundo año de actividad tendrás 4 productos y podrás acercarte a tu objetivo, además de trabajar más rápido y producir más. Si complementas esta actividad con formación y algún encargo cada vez te costará menos. Todo eso no se hace en un mes ni en un año, hay que construir una marca y una reputación, pero me parece mejor opción que estar dos años cobrando el subsidio de desempleo sin hacer nada y ponerte a buscar trabajo cuando se te acaba (créeme, es lo que hace la mayoría de la gente en España).

Puede que no te salga bien pero tendrás más opciones de encontrar trabajo con un proyecto así, demuestra muchas actitudes que te hacen atractivo de cara a una posible contratación: responsabilidad, iniciativa, coraje, método de trabajo y que acabas lo que empiezas. Además podrás seguir vendiendo tus productos mientras trabajas.

Algunos consejos más

  • No vendas demasiado barato, acabarás dando una percepción de baja calidad y sólo conseguirás ventas compulsivas
  • Estudia los precios de tus competidores, te ayudará a situarte en tu escenario
  • Sube paulatinamente los precios hasta encontrar un punto de resistencia, ahí tendrás la clave de lo que tu público está dispuesto a apagar por tu producto
  • No frenes la compra con formularios complejos, procesos de comprobación (captcha) y demás tonterías que tú mismo odias cuando compras. Fíjate en cómo venden los grandes.

Mis referentes:

¿De dónde saco yo esta visión de las cosas? Soy lo que leo, de modo que te pongo unas referencias para que amplíes si te ha interesado este tema:

Ahora te toca a ti, con tus comentarios podemos enriquecer el artículo y ayudar al mayor número de gente posible a saber cómo calcular el precio de venta de sus productos o servicios.

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Las mejores tipografías gratis y comerciales de 2013

Las mejores tipografías gratis y comerciales de 2013
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Los diseñadores de tipos de habla hispana están que se salen: desde que comenzó el año se han publicado unas cuantas listas con los mejores proyectos de 2013 y en todas ellas la presencia de autores hispanoamericanos es impresionante. Bien, ahora me toca a mí: como la lista que hice yo el año pasado ha tenido una buena acogida me dispongo a preparar la siguiente. Éstas son mis tipografías favoritas de 2013:

Mejores tipografías comerciales

  1. Al Fresco de Laura Worthington; odio a Laura desde lo más profundo de mi envidioso corazón ibérico (la envidia es el pecado capital más frecuente entre los nacidos entre los Pirineos y Tarifa). Puede que sea envidia de la sana, pero eso no me hace sentir mejor, porque también envidio a los que tengan una licencia de esta maravilla que permite todo tipo de ligaduras y frivolidades tipográficas:
  2. Trola de Jordi Embodas; otro que tal, Pascual. Iba a poner la Bulo Rounded pero me he decidido por su hermana Trola porque las romanas (eso que los modernos llamáis serif) también tienen sentimientos —en las listas de 2013 todo son palos secos (sans serif), caligráficas (script) y letras de fantasía (display), de vez en cuando se cuela alguna mecana (egipcia o slab serif)—. Trola está pensada principalmente para componerse en cuerpos generosos y en situaciones complicadas (poco espacio, es una tipografía que rinde mucho), por ejemplo para titulares de un blog. Hace poco la revista Slanted  le dedicó un artículo donde puedes leer sobre el proceso de diseño de la familia Bulo/Trola:
  3. Bridone de Josep Patau; tampoco es manco el amigo Patau, el Ibáñez de la tipografía ibérica (Ibáñez, el dibujante de Mortadelo y Filemón, era famoso por su rapidez con las entregas, y Pep sale a tres familias por año…). Bridone es un híbrido entre una tipografía mecana británica y una didona, y tiene dos variantes, una normal y otra para titulares, con más contraste.
  4. Magasin de Laura Meseguer; me gusta ver proyectos que a mí no se me habrían ocurrido en la vida (otras veces veo soluciones que ya había imaginado o abocetado y me da una rabia…) y éste es un claro ejemplo. Laura es una tipa con mucho talento y lo demuestra con estos trabajos tan diferentes y personales:
  5. Audree de Nikola Djurek y Marko Hrastovec para Typonine; el proyecto más interesante de todos al tratarse de un sistema más que de una familia. Sus autores, como me pasó a mí, fliparon con Gerrit Noordzij y crearon esto:


    Hay 2 tipos de contraste, dos modelos constructivos, 15 remates distintos y dos efectos (fileteado o inline y estarcido o stencil). Hay una aplicación online para construir la familia que quieras y luego compras el resultado.
  6. Bree Serif de José Scaglione y Veronika Burian para Type Together; esta fundición es otra de las fijas de mis listas de favoritas. A su enorme talento y dedicación hay que sumarle la simpatía que me provoca la metodología de trabajo de esta pareja de diseñadores que viven a miles de kilómetros de distancia: a cuatro manos y dos cerebros. Uno que ha diseñado tipografías en equipo sabe lo difícil y el reto que supone algo así:
  7. Rolling Pen de Ale Paul para Sudtipos; otro fijo en mis listas, un gran talento y un gran currante de talla mundial. Esta tipografía es dulce, suave y delicadísima, creo que está inspirada en los rótulos de neon y dispone de un montón de ligaduras especiales:
  8. Esmeralda de Guille Vizzari para Sudtipos; tiene un toque nostálgico y caligráfico muy poco visto hasta la fecha, esta tipografía está en casi todas las listas que he consultado y con todo el mérito del mundo. Ligaduras a cascoporro para delicia de los amantes de los titulares:
  9. Kaili Fi de Gregori Vincens, Bertrand Reguron, Gia Tran y Alisa Nowak para Fontyou; otra sorpresa llena de ligaduras extrañas basadas en la escritura hindú que hará las delicias de los diseñadores de packaging:
  10. Roble y Roble Alt, de Daniel Hernández; sin duda uno de mis diseñadores de tipos favoritos, la Roble Alt me chifla, robusta y delicada a la vez con un toque semi-formal que le dan las letras cursivas:

Mejores tipografías gratis

  1. Alegreya Sans de Juan Pablo del Peral para Huerta Tipográfica;
  2. Exo 2, de Natanael Gama; después de publicar Exo su autor lanzó con éxito una campaña en Kickstarter y consiguió recoger 7.855 $ para un rediseño o actualización que luego liberaría en Google Fonts. Explico esto porque es más dinero del que ganan muchos diseñadores vendiendo licencias de sus tipografías y siempre me gusta apuntar que hay otras maneras de hacer las cosas y que se pueden probar sin miedo. No todas funcionan como tampoco todas las tipografías se venden:
  3. Fira Sans de Erik Spiekermann para Mozilla; una evolución de su tipografía Meta para el nuevo sistema operativo para móviles. Pincha en la foto para verla a tamaño gigante:
  4. Kavoon de Viktoriya Grabowska para Sorkin Type; una tipografía diferente, con orígenes caligráficos (pincel):
    Kavoon
  5. Calendas Plus de Atipo;  los chicos de Atipo han sacado una nueva versión de Calendas vitaminada y súper-mineralizada con ligaduras y florituras varias. La redonda sale gratis (a cambio de un tuit o un me gusta) y la familia a partir de 3€:

  6. Amatic de Vernon Adams; en una lista tiene que haber de todo y mucha gente busca una letra de apariencia manual para sus presentaciones y trabajos. Amatic es perfecta para este tipo de usos, y puedes combinar mayúsculas y minúsculas para que las letras no se repitan demasiado:
    amatic
  7. Salomé de Atipo; elegantísima tipografía display con doble fórmula de adquisición: te puedes descargar la redonda a cambio de un tuit o un me gusta o bien pagar lo que quieras por la familia completa (yo pasé por caja, me enamoré absolutamente de la cursiva, la utilicé para unos carteles, merece la pena por 5€). Para muestra un botón:

  8. Rambla de Martín Sommaruga, un palo seco humanista ligeramente estrecho (condensed) muy legible y elegante, pensado para componer texto seguido. Si te gusta y quieres la familia completa puedes comprarla en MyFonts:
  9. Born de Carlos del Toro; ya lo he dicho más arriba, las romanas también tienen derecho como todas las demás. Os presento un proyecto 100% español, una romana de bajo contraste de carácter humanista y mediterráneo:
  10. Cinzel de Natanael Gama; una tipografía inspirada en la Capital Imperial, una sólida alternativa a la Trajan si no dispones de una licencia de uso:

Bonus Types

  1. Playfair de Claus Eggers Sørensen; no es de 2013 pero me ha gustado tanto y la encuentro tan útil para sustituir a la Bodoni (ojo, mejor para cuerpos grandes, como la Bodoni) que no me resisto a enseñárosla:
  2. EHU Sans & Serif, varios autores para la Universidad del País Vasco; en este proyecto he participado activamente por lo que no entraba a concurso, pero creo que es un proyecto destacable dentro de la escena tipográfica patria en 2013:
    espécimen EHU

Otras listas

Mientras esperamos la de Typographica, que suele tardar un poco, podéis echar un vistazo a las listas que me he ido encontrando y cuyo origen me parece de confianza:

Ya sabes, si me he dejado alguna, utiliza los comentarios de la entrada para participar; tu opinión cuenta mucho para mí.

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¡Tipográficas fiestas!

¡Tipográficas fiestas!
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Cada año por estas fechas un servidor prepara con todo el cariño una felicitación navideña caligráfica. Llevo haciéndolo desde 2004, y aprovecho para probar algo nuevo y forzarme a hacer un reto —de otra manera no se aprende—. Los dos primeros años fueron un auténtico desastre del que guardé registro milagrosamente, y que te enseño —a pesar de la vergüenza— para que veas que nadie nace enseñado:

2004
2005

El primer intento fue una cursiva derecha, sin pauta (cosa que no recomiendo jamás), y con un pulso asqueroso:Felicitación navideña 2004

El año siguiente ya se notó la práctica y le dediqué más tiempo, escribiendo las iniciales a pincel:Felicitación navideña 2005

Después hubo unos años en blanco que fueron los de la tesis doctoral. En 2008 volví a retomar el reto, y cosa empezó a cambiar al tiempo que yo empezaba a disfrutar:

2009
2010

Ese año intenté crear un árbol de navidad con letras a medio camino entre Carolina, gótica bastarda y Uncial:FelizNavidadpequena
Aquí empecé a pelear con el Pentel, un rotulador de punta de pincel; intenté —sin mucho éxito— reconstruir la Despeinada de Rousselot:felicitacion-2010

2011
2012

Ese año fue el que más tiempo pude dedicarle y me peleé por primera vez con las plumas flexibles, tratando de armar una letra inglesa con muchos rulos:feliznavidad

El año pasado tuve menos tiempo y me saqué esto de la manga: una letra de inspiración oriental con el Pentel que tengo en la mochila; aquí el resultado en positivo y negativo:feliznavidad2012feliznavidad2012_oscuro

Pero 2013 ha sido el año del lanzamiento de la EHU Sans y Serif, un proyecto tipográfico hecho en equipo durante algo más de año y medio. Por lo tanto estas navidades toca una felicitación tipográfica:

Felicitación navideña tipográfica

2014
2015

2014 fue un año complicado, y muy político, así que no me pude resistir y me salió la vena podemitaFelicitación navidad 2015

En 2015 no tuve demasiado tiempo para preparar la felicitación, de modo que combiné tipografía y caligrafía con los colores corporativos del blog:felicitación navideña 2016

Y, por último, la de 2016, hecha a vuelapluma:

Felicitación navideña 2016

Si tú también eres de los que hace estas cosas aprovecha los comentarios, que para eso están, y muéstranos tu trabajo.

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5 macros que no deben faltar en tu versión de FontLab

5 macros que no deben faltar en tu versión de FontLab
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Una de las razones por las que sigo usando FontLab es por la cantidad de complementos que se pueden conseguir para mejorarlo. Lo curiosos es que han surgido programas —y el negocio consiguiente— que cubren aquellas tareas que FontLab no hace del todo bien o que no tienen una interfaz muy usable.

Empezaré por las macros: son programas escritos en Python que se pueden descargar y añadir a tu instalación. Si tienes Windows tienes que instalar Python manualmente (prueba con Python 2.4), si tienes un Mac no hace falta porque ya lo hace FontLab por ti. Instalar una macro no es difícil, tienes que copiar los archivos en la carpeta correspondiente y normalmente vienen con instrucciones de cómo hacerlo.

A continuación te ofrezco una selección de las macros más usadas por los profesionales del sector y las que uso yo normalmente. En algunos casos cumplen la misma función pero me gusta dar dos opciones:

  1. Robofab

    Te permite exportar tu fuente al formato UFO y manipularla desde un programa externo. Es un programa gratuito (descárgalo ya junto con FontTools, Vanilla y Dialog Kit). Instalarlo puede ser complicado, echa un vistazo a este vídeo (en inglés y para Mac) y sigue las instrucciones paso a paso. Si tienes Windows te agradecería que compartieras la experiencia de instalación con nosotros:

  2. KLTF GlyphTweaker

    Te permite automatizar y agilizar las variaciones que hay que hacer sobre un glifo para estrechar o ensanchar, hacer versalitas y letras voladas. Ten en cuenta que habrás de repasar todos los dibujos, la magia no existe. Pero ayuda a trabajar más rápido. Hay una versión en español cortesía de Unos Tipos Duros que incluye un manual:

  3. RMX Tools

    Hace lo mismo desde otra perspectiva: utiliza los algoritmos de interpolación y hinting para generar las variantes. Es de pago pero yo he pasado por caja y he de decir que funciona. Altamente recomendable por no decir imprescindible. Te enlazo con unos vídeos de su creador (en inglés) y uno casero que he hecho yo jugando con la herramienta:




  4. Interpolated Nudge

    Sirve para mover manualmente los puntos de anclaje (nodos) y que sus tirantes (BCP o puntos de control) cambien automáticamente de tamaño para asegurar la suavidad de la curva. Gratuito, descárgalo ya. Como su interfaz es un poco… ejem, te recomiendo que descargues el panel que programó el gran Eduardo Manso para manejar mejor esta macro (requiere tener instalado el Robofab):

  5. KLTF Transformer

    Te permite mover uno o más nodos manteniendo la tensión de la curva; tiene 3 operaciones: mover, fijar e interpolar puntos. Te lo enseño:

Me habría gustado completar esta entrada con otros 5 programas de pago que también aceleran mucho el flujo de trabajo tipográfico pero desgraciadamente no hay pasta para comprarlos todos; ando detrás de los distintos vendedores para que me regalen una versión y así poder seguir haciendo estos pequeños —y modestos— vídeo-tutoriales. Espero que os haya servido de ayuda y leeros en los comentarios o en redes sociales; vuestra opinión me importa.

 

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Aquí está pasando algo

Aquí está pasando algo
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Vuelvo a salirme del guión habitual en el blog para escribir una entrada en la línea de “Los tiempos están cambiando” y esta vez el título está inspirado en la famosa canción de Buffalo Springfield “For What It’s Worth” que empieza con la frase “there’s something happening here”. No lo hago porque este tipo de entradas tengan más éxito ni más visitas sino por vocación de servicio, por intentar hacerte pensar, quién sabe si cambiar el chip. Tengo la sensación cada vez más fuerte de que necesitamos despertar:

Buffalo Springfield

Hace poco leí en el Facebook de un amigo, uno de los mejores diseñadores de Valencia y con más proyección a nivel nacional:

«Un cliente llama a mi socio. Se pasan un buen rato hablando. Mi socio le explica el que, el cómo y el por qué se debería hacer una cosa de una u otra manera. Cuelga, se gira y me dice “que como ya sabe el que y cómo, que dice que lo hacen ellos”. Hemos cerrado el estudio y nos hemos ido.»

No creo en las casualidades ni en los hechos aislados; veo conexiones por todas partes (¿no es lo que hacemos los diseñadores, por otro lado?). Lo que les pasó a mis amigos es un síntoma más de que todo esta cambiando. Pero no, no escribo esto para quejarme: sólo sirve —y no siempre— si hay un interlocutor enfrente.

Imagínate que un buen día amaneces en medio de una selva. Es un mundo desconocido para ti, lleno de bichos que te quieren picar o directamente desayunarte; en lugar de quejarte te sugiero que analices el entorno y hagas lo posible por sobrevivir, porque puede que no salgas de ahí nunca o tardes mucho tiempo. No te voy a hablar de emprender ni de reinventarte, dejo eso en manos de los cientos de gurús que pululan por internet: voy a invitarte a mutar, a adaptarte a la situación y a vivirla como lo que es. Nuevas reglas. Nuevo tú.

Te pinto el panorama —la selva— tal y como yo lo veo: la crisis ha hecho desaparecer a muchas empresas; entre las que quedan tenemos las viables y las que están luchando por sobrevivir. Este segundo grupo no tiene acceso al crédito, lo que provoca que en muchos casos decida recortar en diseño o directamente no pague nuestros servicios; las empresas que se animan pueden optar por dos vías, a saber: seguir contando con profesionales como hasta ahora o aprovecharse del desequilibrio entre oferta (creciente, hay cada vez más gente en paro y desesperada) y demanda (menguante, quedan menos clientes y hay menos presupuesto para desarrollo) para sacar adelante sus proyectos a precio de saldo. Tienen varias opciones para hacerlo, a mí se me ocurren éstas:

  • apretar hasta el límite a sus proveedores de diseño (los estudios, agencias y freelances) y conseguir precios de risa y plazos de pago largísimos (consiguiendo que el proveedor financie a su cliente),
  • convocar concursos públicos con un premio ridículo, juzgados por un aún más ridículo equipo de ignorantes en materia de diseño (crowsourcing se llama el invento; está levantando quejas de todos los colores entre la comunidad del diseño sur-pirenaica; es una evolución del outsourcing que se aprovecha de internet para convocar el talento de muchos para conseguir una meta específica; en otras disciplinas, sobre todo científicas, implica la colaboración de los convocados, pero en nuestro sector es todo lo contrario: los aspirantes se pelean por las migajas),
  • hacerlo ellos mismos; hoy por hoy es facilísimo encontrar en la red recursos gráficos que les permiten hacer los encargos más fáciles sin nuestra ayuda: plantillas, esquemas de color, rejillas, tipografías gratuitas y pirateadas, programas que diseñan por nosotros, etc.
  • encargar el trabajo al sobrino informático; el intrusismo que sufre nuestra profesión —en esto no somos lo únicos, me viene a la mente el periodismo— se debe a dos factores: a) nuestro trabajo no tiene responsabilidad civil como el de médicos o ingenieros y b) a las facilidades técnicas que tenemos ahora; antes de los ordenadores hacía falta tener auténtica habilidad para ejercer nuestro oficio pero ahora los ordenadores hacen casi todo el trabajo sucio y permiten acceder relativamente rápido a resultados de apariencia profesional; otro asunto es que estén vacíos de contenido, cosa que a muchos no les importa lo más mínimo.

 

Todo esto nos lleva de manera inevitable a hacernos la pregunta que da título a esta entrada:

¿Qué está pasando?

Opción A (el avestruz): esto es un bache y hay que pasarlo, dentro de un tiempo todo volverá a ser igual. En la analogía de la selva has optado por subirte a un arbol y echarte a dormir esperando volver a despertarte en tu camita. Un felino de gran tamaño se da un banquete a tu salud.

Opción B (el derrotista): se muere la profesión. Te dedicas a otra cosa (lo de hacer muebles artesanales parece que se lleva entre diseñadores). O te limitas a malvivir y a quejarte del gobierno. En la analogía luchas durante un tiempo pero al final abandonas la idea de salir de la selva y te resignas, comes cualquier cosa, pasas frío y al final un gran felino te almuerza crudo y sin anestesia.

Opción C (be water my friend): asumes el cambio, lo aceptas, lo abrazas; ya que vas a pasar un tiempo cumpliendo las nuevas reglas te adaptas y decides pasarlo lo mejor posible. En la analogía buscas refugio, fabricas ropa y herramientas para cazar, cenas tigre una vez a la semana y si tienes suerte encuentras la salida de la selva. A lo mejor decides quedarte, al fin y al cabo no se pagan impuestos. Se corren riesgos, puedes caer enfermo o sufrir un accidente pero si caes lo haces con la satisfacción de haber vivido.

 

Creo que se me ve el plumero y ya te estás imaginando cuál es mi conclusión, pero te la tengo que explicar:

  • esto no es una crisis, es una mutación, una extinción en toda regla; el antiguo modelo ha muerto y no volverá. Si eres dinosaurio más vale que te esfuerces en que te salgan pelo y mamas. Sobre todo deja de poner huevos: cuando algo deja de funcionar debes elegir entre arreglarlo o tirarlo, de modo que si tus clientes no tienen un euro o prefieren gastarse lo poco que tienen en tonterías, sólo veo dos opciones: formarles o abandonarles. Ponte tú a fabricar algo. Cambia de clientes, céntrate en personas y pasa de las PYMEs.
  • El diseño nunca estuvo tan vivo ni ha tenido tanta transcendencia, tanto futuro. Es una herramienta clave, una habilidad central para desarrollar cualquier proyecto en el nuevo sistema. Si eres contable o informático o tienes un MBA, un indio o un filipino puede hacer tu trabajo a distancia (entra en Odesk y fliparás). En el peor de los casos un programa o una nueva máquina puede hacer tu trabajo. Estás jodido. Sé lo que estás pensando: el diseño también se puede externalizar, de hecho se está haciendo, ya lo hemos repasado antes. Lo que te aconsejo es que pivotes, que sigas vinculado al diseño pero trabajando de otra forma: en una organización que valore el talento que tienes (cosa difícil pero no imposible) o trabajando para ti.
  • Se trata de evolucionar a un estadio en el que el diseño se aplique de otra forma, asumiendo una serie de habilidades que ahora están de moda y que siempre han formado parte de nuestro trabajo: el contar una historia (storytelling), la voluntad de transcender (buscar un sentido a lo que hacemos, mejorar la sociedad) y de servicio (empatía, pensar siempre en el usuario), capacidad de síntesis (sumar y relacionar ingredientes para formar algo nuevo) y de juego (sorprender, hacer reir, ahoa todo el mundo habla de gamificación). Tenemos el perfil que buscan las grandes empresas y el que necesita el nuevo mercado. Sólo tenemos que abandonar la antigua costumbre de hacer encargitos para otros. No hace falta pensar en grande, en esta nueva era también hay sitio para los pequeños; son los dinosaurios los que lo pasan mal cuando impacta un meteorito en el planeta.

 

En conclusión, mi consejo para los que lo están pasando mal es el siguiente: rompe con lo que has hecho hasta ahora, trabaja para personas en lugar de PYMEs, usa tu empatía para localizar un problema de esas personas y tus habilidad como diseñador para sintetizar un producto que resuelva ese problema; céntrate en algo que sea realmente útil y transcendente porque estamos atravesando una época de gestión de la escasez; esfuérzate por explicar tu producto y por hacer que tu producto explique una historia (vamos que no lo sirvas crudo, y si lo haces aprende de los japoneses), usa el humor tanto como puedas, juega con los sentidos,seduce, diviértete y transmite tu energía a través de la red. Si no te funciona te invito a un filete de tigre poco hecho.

Seguimos el debate en los comentarios, espero tus aportaciones, tu opinión cuenta mucho para mí. También podemos aprovechar para poner ejemplos de casos reales que ya han dado este paso, como Mr. Wonderful.

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7 maneras de ganar dinero con la tipografía

7 maneras de ganar dinero con la tipografía
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dinero, precio

 

El pasado domingo, mientras tomaba un helado con la familia en una terracita cerca del mar, no pude evitar oír la conversación de la mesa de al lado. Era gente bastante joven pero no hablaban ni de fútbol, ni de viajes, ni de sus sueños, ni se metían con los que no estaban (para que los no españoles entiendan el chiste, se trata de nuestro deporte nacional). Estaban hablando de modelos de negocio. Desde que estalló la crisis en 2007 en España sólo se habla de dinero y de cómo conseguirlo. También tengo conversaciones con otros diseñadores que mantienen sus estudios a duras penas, otros que cierran o se fusionan, a lo que hay que sumar las caras que veo cada día en clase y la energía que tienen la mayoría de mis alumnos de publicidad. Un panorama desalentador.

Mi consejo siempre es el mismo: HAZ ALGO. Si lo que hacías hasta ahora no funciona, sé flexible, pivota, prueba algo diferente. Busca algo que sea útil y que tenga demanda; las cosas inútiles y sin demanda déjalas para tu tiempo libre. Si consigues llegar al número de usuarios suficiente siempre encontrarás una forma de generar ingresos.

Fácil de decir, no tan fácil de hacer. Pero tengo claro que esperando a que la crisis pase o pensando qué hacer en el futuro no se va a ningún sitio. HAZ ALGO. Si te gusta la tipografía te puedes plantear hacer algo con ella que sea útil o tenga demanda. A mí se me ocurren estas 7 formas de ganar dinero con la tipografía:

  1. Poner a la venta una tipografía:

    Estudia el mercado, encuentra un hueco, una categoría sin ocupar y diseña una tipografía para vender licencias de uso. Ahora mismo una familia tipográfica de 6 pesos (12 fuentes si haces cursivas) ronda los 250$. Puedes vender unas 40 licencias en un año —casi siempre en el extranjero y a clientes profesionales—; la distribuidora (las más fuertes son MyFonts y FontShop) se queda el 50% pero te asegura más tráfico que si la vendes sólo en tu web. Eso son 5.000$ al año, un buen sobresueldo. Por supuesto, para conseguirlo has de ser realmente bueno (los números uno hasta consiguen vivir de ello), pero nadie empieza sabiendo… si te asusta ve directamente al punto 3.

  2. Hacer tipografía por encargo:

    La tipografía corporativa tiene poca tradición en España pero está bastante arraigada en territorio anglosajón. Hay compañías como Dalton Maag que se dedican exclusivamente a esta tarea, con un colega español en sus filas. En nuestro país los que más me gustan son Andreu Balius y Eduardo Manso. Tiene la ventaja de tener plazos y restricciones impuestas por el propio proyecto, resulta más fácil que decidir por dónde tirar (¿recuerdas las redacciones de tema libre de la escuela?). En muchos casos se pacta exclusividad pero hay fórmulas mixtas que permiten que la pongas a la venta pasado un tiempo, con lo que tienes dos vías de ingresos.
    Lo interesante del encargo es que cobras por servicio y no por copia, lo que me lleva aregalarte una idea de negocio: puedes dedicarte a crear versiones modificadas de tipografías gratuitas (empieza por Google Fonts); sus licencias no permiten que vendas copias del rediseño, pero sí puedes cobrarle a una empresa o institución por tu trabajo. Es la base del negocio del código abierto.

  3. Regalar una tipografía:

    Sí, has leído bien, te estoy recomendando regalar una tipografía. Si lo haces bien y emocionas a tus clientes puedes conseguir tanto dinero como con la opción 1 a través de donaciones o del paga-lo-que-quieras. Es la opción que yo recomiendo a la gente joven o que está empezando. Pero ojo, nunca regales algo sin pedir algo a cambio, puede ser una dirección de correo electrónico, un “me gusta” o un tuit, un favor o un producto a cambio. No hacerlo significa que no valoras tu trabajo.

  4. Venderle una tipografía a Google Fonts:

    Google tiene un plan, y le está saliendo muy bien: que nadie use una imagen para un titular de su web. Esto se hacía mucho antes porque no podíamos insertar las tipografías en las webs, y los motores de búsqueda no sabían qué ponía en el texto. Como mucha gente no puede o no quiere pasar por caja, se creó un hueco en el mercado que Google ha sabido ocupar. Desde hace 2010 se dedica a poner a disposición del gran público tipografía web gratuita, desde trabajos amateur hasta profesionales a los que paga una cifra que ronda los 5.000$ por peso. Si consigues vender una tipografía a Google consigues dos cosas: ingresos equivalentes a la venta de licencias y que tu tipografía sea usada millones de veces.

  5. Dar cursos de formación sobre diseño o uso de la tipografía:

    Esta opción sólo está al alcance de los que ya hayan probado alguna de las cuatro primeras, pero es igual de interesante; tenemos la suerte de vivir una época de fervor tipográfico y debes aprovecharla. No pienses para empezar en algo grande, organiza un taller de fin de semana y tantea cómo está el mercado.

  6. Escribir un libro sobre tipografía:

    Yo estoy en ello, aunque llevo bastante retraso debido al sinfín de actividades que llevo al mismo tiempo. No tiene por qué ser en papel, te recomiendo para empezar que hagas un libro electrónico y si consigues suficiente número de descargas o ventas te puedes plantear buscar una editorial que lo publique. No se gana demasiado dinero pero se consigue visibilidad y puede ayudarte a conseguir encargos/conferencias/charlas/talleres.

  7. Escribir un blog sobre tipografía:

    Para esto último no hace falta demasiada experiencia, puedes usarlo para organizar tus descubrimientos, tu proceso de trabajo, lo que se te ocurra. Si escribes sobre algo que interese al suficiente número de personas (se considera una audiencia mínima viable 6.000 usuarios al mes) podrás ganar dinero de dos maneras: con un modelo basado en la publicidad (rentable sólo con un nivel de tráfico brutal, no menos de 60.000 al mes) o con Marketing de Contenidos. Si me lo pedís os lo explico en otra entrada con más calma.

Por supuesto todos estos modelos se pueden combinar y sumar. Para mí el punto 7 es obligatorio, deberías combinarlo con cualquiera de los otros 6; y por supuesto contar aquí si te ha funcionado. Si se te ocurre otro sistema que se me haya escapado, te espero en los comentarios.

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¿Qué es tipografía?

¿Qué es tipografía?
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Hacía tiempo que buscaba el hueco para ver este vídeo, donde gente de la calle y diseñadores barbudos reflexionan sobre la tipografía. Hoy por fin ha sido posible y me ha gustado, sobre todo la realización y el concepto; lo guardo para ponérselo a mis alumnos de publicidad el curso que viene.

Tienes razón, no me puedo quedar aquí, este no es un blog de actualidad ni de noticias relacionadas con la tipografía —los hay muy buenos en la columna de la derecha, te recomiendo que eches un vistazo— lo que significa que tengo que añadir algo constructivo y lograr que esta entrada no caduque cuando aparezca el siguiente vídeo cool sobre el tema. Vamos allá, voy a intentar complementar las definiciones de tipografía que salen en el vídeo con material extra escogido y filtrado de la red sólo para ti:

Tipografía es escribir con letras prefabricadas

—Gerrit Noordzij

Lee el artículo completo (en inglés) para situar mejor la cita en su contexto.

Brutal. No se puede definir con menos letras. Escribir con letras prefabricadas. Da igual si las letras son de plomo, de madera, transferibles, fotográficas o un conjunto de instrucciones almacenadas en la memoria de un ordenador. Si escribes con letras que ya están ahí (producción y resultado se producen en momentos distintos), estás haciendo tipografía.

Si tienes que hacerte tus letras en directo (producción y resultado se producen al mismo tiempo), sigue siendo escritura, pero ya no es tipográfica. Hablaríamos de quirografía (escritura manual), que podríamos dividir en caligrafía (escribir con una intención expresiva) o lettering (escribir con letras dibujadas, también llamado rotulación y letrismo). Esta división es de cosecha propia, pero yo lo entiendo mejor así; quizás quede un poco forzada porque hoy se puede dibujar letras en directo con una tableta gráfica o el ratón del ordenador, pero para mí sigue siendo escribir a mano. Puedes ampliar estos conceptos en el fabuloso libro Counterpunch, de Fred Smeijers. Ahí está muy bien explicado. También puedes ver la entrevista a mi amiguete Iván Castro que le hicieron los de monografica.org:

Pongamos a prueba esta definición: ¿es tipografía si usamos una fuente que altera sus contornos aleatoriamente sin que se consigan dos letras iguales? Yo creo que sí, porque la letra ya estaba ahí un milisegundo después de teclearla. Si imprimes con tipos de plomo tampoco obtienes siempre la misma forma al 100%, lo que importa es si la forma se reproduce o se produce en directo. Tipografía es escribir en diferido, caligrafía es escribir en directo. He hecho un cuadro para que lo tengas más claro:

esquema escritura

Las definiciones más habituales se refieren a la representación gráfica del lenguaje o a una herramienta para dar forma a un mensaje, pero creo que son más bien definiciones de escritura, de alfabeto o de letra, no de tipografía. Sólo se puede hablar de tipografía cuando las letras ya estaban ahí, lo que nos deja a los diseñadores a cargo de lo que no está: el espacio alrededor de las letras. Por eso es tan difícil la caligrafía, porque has de controlar los dos parámetros en directo. Y por eso me gusta tanto.

Hablando de definiciones genéricas acabo de recordar un vídeo muy divertido que nos hicieron el año pasado respondiendo a la pregunta: ¿qué es la letra para ti?:

Voy a mojarme, como es mi costumbre: si Tamara me hubiera entrevistado para si trabajo (el vídeo que encabeza este artículo) le habría contado más o menos lo anterior, porque no me veo capaz de mejorar la definición de Noordzij. Eso sí, me habría atrevido con algunas frases de mi cosecha pero que sirven tanto para la tipografía como para la letra en general:

La tipografía es el arma de construcción masiva de los diseñadores

—Daniel Rodríguez

La tipografía es al diseño lo que el arroz a la paella

—Daniel Rodríguez

La tipografía es la mejor herramienta para modular el espacio

—Daniel Rodríguez

Tipografía es escribir en diferido, caligrafía es escribir en directo

—Daniel Rodríguez

Otras definiciones de tipografía mucho más interesantes (que iré ampliando conforme encuentre más):

Tipografía es el aspecto que tiene el lenguaje

Ellen Lupton

Una tipografía es un alfabeto en camisa de fuerza

Alan Fletcher

La tipografía es el arte de dotar al lenguaje de una forma visual duradera

Robert Bringhurst 

La tipografía es un bonito conjunto de letras, no un conjunto de letras bonitas

Mathew Carter

La tipografía es la ropa con la que se visten las palabras

Beatrice Warde

Otros vídeos sobre definiciones de tipografía (que iré ampliando conforme encuentre más):

Ahora te toca a ti, escribe en los comentarios tus opiniones, citas o vídeos y yo iré actualizando la información de la entrada poco a poco, hasta construir un buen repositorio de definiciones de tipografía.

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Diseño paramétrico

Diseño paramétrico
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matrix

Fuente: Wikimedia

 

Se me ha ocurrido empezar una serie de traducciones de textos —breves, no tendría sentido hacer algo demasiado largo aquí— en inglés que yo considero imprescindibles. Todos tienen relación directa con los temas que trato en el blog, por supuesto. Vamos a empezar con uno sobre si los diseñadores debemos aprender a programar:

Toolspace, de Jan Middendorp

Texto original publicado en el libro LettError, premio Charles Nypels 2000. La versión que he usado para traducir —de manera algo libre, no soy profesional— se encuentra en http://letterror.com/writing/toolspace/. Una versión parecida aparece en el libro Ducth Type, de Jan Middendorp. Mis comentarios los he compuesto dentro de corchetes [esto de aquí] sobre todo para mostrarte la frase original cuando he dudado en cómo traducirla:

A mediados de los ochenta difícilmente se podía ver un ordenador en la Real Academia de la Haya. La norma era trabajar a mano. Molaba porque aprendías a lidiar con letras y palabras de una manera muy física y directa. La asignatura Tipografía, de Gerrit Noordzij, trataba básicamente de escribir y ver cómo las formas se plasman en el papel. Había ordenadores pero en casa. Just van Rossum y Erik van Blockland, posteriormente LettError, ya jugaban con computadoras en secundaria de la misma manera que una década antes los niños prodigio con inclinaciones técnicas soldaban sus propias radios y amplificadores. Cuando la tipografía entró en sus vidas y se conocieron en la KABK la cuestión no era si el ordenador era una herramienta legítima para la profesión sino cuál sería la mejor forma de usarlo. La pregunta ¿por qué? vino más tarde y fue respondida por otros. Ante todo la tipografía es una disciplina llena de tradiciones y convenciones y pocos tipógrafos se ponen en primera fila para dar la bienvenida a una nueva tecnología. Desde el momento en que LettError salió a la luz —con ideas cuyas intenciones eran principalmente lúdicas pero a menudo interpretadas por sus colegas como una provocación— se le pidió una justificación: un método detrás de la locura.

Ya no hay necesidad de explicar por qué los ordenadores pueden ser útiles en tipografía; casi no queda nadie que no los use. Pero el siguiente paso, que los tipógrafos mismos influyan en el funcionamiento de la computadora, es demasiado para la mayoría. Aún así es una opción natural para los diseñadores que no quieren ser esclavos de sus herramientas digitales.

Una mano no puede hacer lo mismo que un martillo

Un ordenador por sí mismo no es una herramienta sino un kit, una caja donde pones las funciones que escoges. Todos los instrumentos que solían llenar los talleres y oficinas ahora caben en el disco duro: rotuladores y pizarra, tijeras, pegamento, papelera, archivos, máquina de escribir, calculadora, teléfono y fax. Algunos de estos instrumentos ya están ahí cuando compras el ordenador como parte del sistema operativo; otros se añaden al comprar programas extra.

¿Se puede comparar un programa con una herramienta? No del todo. En el caso de una herramienta física, como una brocha o un martillo, está bastante claro para qué tareas es útil. Al igual que los ordenadores, estos objetos (tomando prestada una expresión de Marshall McLuhan) son extensiones del cuerpo humano pero su alcance está normalmente limitado a una sola función. Por ejemplo son altamente útiles para extender productos químicos en una superfície o golpear una pieza de metal sin dañarte las manos. Pero es más complicado cuando hablamos de programas; un programa tiene más potencial que un martillo, es más complicado usarlo y viene con un pesado manual de instrucciones para guiar al usuario por todas sus funciones. Tras semanas —o meses— de uso intenso un programa todavía puede sorprenderte con alguna función inexplorada. El periodo de aprendizaje es un largo viaje de descubrimientos a través de lo que podríamos llamar el mundo digital de las herramientas [software world of tools en la versión original].

Pero no importa cuán abrumador sea un programa, cuando te enfrentas a él por primera vez su capacidad es finita. El software es un producto comercial de masas, de modo que no está hecho para individuos sino para un grupo con hipotéticos deseos y necesidades. Si al cabo del tiempo ese grupo sigue teniendo deseos y necesidades por satisfacer se añaden funciones extra con una actualización, pero sólo si hay interés suficiente. Puedes hacer cualquier cosa con un programa mientras haya suficientes personas que quieran hacer lo mismo que tú. Esto no supone un problema para el usuario medio, que normalmente no le pide al ordenador más de lo que es capaz de hacer, y de hecho esta capacidad limitada le consuela. Ese no debería ser el caso de los usuarios con una profesión creativa. Precisamente la tarea de los diseñadores (gráficos, industriales o de otro tipo) es descubrir nuevas posibilidades. En su caso el uso de un ordenador es quizás más un handicap que una ventaja.

Si recorres el mundo real con un lápiz detrás de la oreja encontrarás la inspiración necesaria para tus ideas en dicho mundo. Si te pasas el día sentado enfrente de la pantalla dibujarás tus ideas cada vez más como el ordenador. En el pasado era un éxito si eras capaz de hacer con tus propias manos lo que había en tu mente, ahora los diseñadores corren el peligro de funcionar correctamente sólo cuando su creatividad no excede el potencial del ordenador: si el mundo de las ideas encaja dentro del mundo de las herramientas. Por supuesto, a largo plazo, esto nos lleva a que todos los trabajos sean iguales y se parezcan a lo que el ordenador es capaz de hacer [en el original: monotonous computer-driven uniformity].

Una vez el atento diseñador se ha hecho familiar con el software se espera que surjan cuestiones que el software es incapaz de hacer. Esto puede ser frustrante. Piensas en una imagen o una solución que requiere una combinación específica de funciones que luego resulta que no existen. O quieres repetir una acción un determinado número de veces y el programa no te ofrece una manera de automatizarlo. La herramienta te limita [en el original: the toolhorizon comes into view]. ¿Deberías empezar a dudar de ti como diseñador? Todo lo contrario, simplemente significa que la gente que hizo el programa no tuvo en cuenta tu idea, de modo que es relativamente nueva; y no es mala cosa para un diseñador tener ideas nuevas… No obstante, un buen consejo es un bien escaso cuando chocas contra los límites de la caja de herramientas en medio del proceso mental. ¿Deberían los diseñadores frenarse y ajustar sus ideas a lo que puede manejar la computadora? Por lo que sabemos diseñar es hacer imágenes dentro de unos límites determinados; pero no todas las limitaciones son iguales: las restricciones y demandas de los clientes son más fáciles de aceptar que las limitaciones arbitrarias de tus herramientas digitales.

Perfeccionando

Los antiguos artesanos —los predecesores de nuestro gremio de diseñadores— raramente estaban satisfechos con las herramientas tal cual se las encontraban en la tienda. Siempre tendían a personalizarlas, a apropiarse de ellas perfeccionándolas, convirtiéndolas o expandiéndolas. Cuanto más especializado fuera un trabajo mayor era la demanda de instrumentos personalizados o hechos a medida. Por ejemplo, los antiguos cortadores de letras [en el original letter-cutters, se refiere a los oficios que necesitaban inscribir letras en monedas, campanas, lápidas y demás superfícies duras] idearon métodos para trabajar más rápido y de manera más precisa, y para ese fin diseñaron no sólo nuevas tipografías sino contrapunzones y otros utensilios. Debe ser posible hacer algo parecido con el software. Al fin y al cabo programar aplicaciones gráficas es demasiado importante para dejarlo en manos de programadores.

Para la mayoría de los diseñadores empezar a mangonear el código original no es una opción viable. Programar es cosa de especialistas, de modo que empiezan a mandar listas de peticiones a los que publican los programas. Con un poco de suerte los ingenieros responden (“es un problema del marketing”) y quizás el departamento de marketing también (“es un problema técnico”), y si eres realmente afortunado entre 3 y 18 meses despúes aparece una nueva versión con unas pocas mejoras. Un diseñador normalmente no tiene tanto tiempo, la entrega es generalmente la semana siguiente, o ayer. Desde el prinicipo LettError encontraron lógico y divertido resolver problemas de diseño con nuevas piezas de código, lo que conectaba con su temprano y extraordinario interés por las interioridades de los ordenadores. Ahora incluso diseñadores que no han sido niños prodigio pueden hacerse sus propios programas si tienen las herramientas adecuadas; piensa en Python, por ejemplo, un lenguaje de programación desarrollado por Guido van Rossum (el hermano de Just). Python es internacionalmente reconocido como un lenguaje flexible y de requisitos mínimos, especialmente útil para añadir piezas escritas por ti mismo a otros programas sin necesidad de demasiados conocimientos previos.

toolspace

Fuente: LettError

Diseño paramétrico

¿Cuáles son las posibilidades prácticas para un diseñador que perfecciona sus propias herramientas? Una faceta interesante es la oportunidad de automatizar parte del proceso creativo. Normalemente un diseño comienza con una serie de bocetos, una vaga visualización de las posibilidades que pone en marcha el proceso de selección —la elección entre las soluciones buenas y las mediocres—. Mientras estás garabateando en una servilleta, esas marcas pueden significar cualquier cosa que quieras. Si empiezas directamente con el ratón en la mano, lo que es más común hoy en día, estás inmediatamente enfrentándote con decenas de milímetros y líneas rectas. El diseño se vuelve un fin en sí mismo cuando debería ser momento para la flexibilidad [The design already takes on finality when it is time for flexibility].

Hay una alternativa: diseño asistido por programación. En este caso las alternativas no están ni garabateadas a mano ni directamente dibujadas en el ordenador. El diseñador indica los ingredientes y los márgenes, y le pide a la computadora que piense una serie de variables teniendo en cuenta ciertas reglas. En otras palabras, variar ciertos parámetros de forma aleatoria. El ordenador no empieza el diseño, no se le puede acusar de interferir en el proceso creativo. Hace lo que mejor sabe hacer: calcular rapidísimamente las consecuencias de osibles deciciones. El diseñador, una vez tiene todas las alternativas, selecciona la solución más atractiva, la más práctica o la mejor de todas. Si no la encuentra, aprieta de nuevo el botón a ve lo que el programa hace con parámetros ligeramente alterados.

Los diseñadores determinan ellos mismos cuán complejo debe ser este proceso, hasta cuándo deben posponer sus decisiones. Pueden decidir añadir ciertos valores o arreglar determinadas variables (un color, una fuente, el grosor de un filete). El programa se convierte en un sintetizador gráfico muy especializado que, como sucede con su homólogo musical, es tan limitado o versátil como la persona que está al teclado.

¿Lo mejor es mejor?

El principio de la aleatoriedad es tan bueno como otro cualquiera. En los primeros días de la tipografía digital los ingenieros de software estaban fascinados por la posibilidad de crear la forma perfecta pero, ¿no había estado todo el mundo buscando durante siglos el círculo más redondo, la curva más flexible y la línea más clara? Con el ordenador era tan fácil como respirar; añádele la alta definición del offset en el papel más moderno y el resultado es la mejor impresión que se ha hecho nunca. Los ingenieros sienten mariposas en el estómago cuando alcanzan tal grado de perfección; la cuestión es si el lector quiere una dosis tan alta de perfección, porque al fin y al cabo una página de texto perfectamente equilibrada puede ser completamente aburrida. Quizás nuestra atención se distrae si las letras no tienen bordes ásperos como sucedía con el plomo. ¿Es lo mejor realmente bueno para nosotros?

El diseño paramétrico también puede ofrecer una solución a este problema, permitiendo al ordenador manipular las formas dentro de los márgenes estrictamente definidos, eso sí— de una fuente o una composición. Podría surgir así una especie de nuevo diseño más vital. En ese caso el ordenador no se usa como el gran nivelador que suele ser sino como una manera de introducir una cantidad cuidadosamente escogida imperfección.

Alguien que lo vea desde fuera notará que este método tiene sus desventajas; al fin y al cabo algunas veces se diseña más rápido y seguro si nada se deja al azar, si el trabajo empieza directamente en el ordenador con una precisión de centenas de milímetro (“exactamente 1 cm” es posible también). ¿Es realmente útil generar la composición de un calendario con un programa que pueda cambiar los parámetros sin cesar? Primero tienes que escribir el programa, y eso lleva mucho tiempo. Por supuesto que no, sería la respuesta, la primera vez naturalmente requier más tiempo y esfuerzo, pero eso es lo que lo hace tan divertido. Diseñar ha dejado de ser un reto mientras que la programación sí lo es. La paradoja de diseñar como Just y Erik es que un montón de herramientas escritas por uno mismo sólo son eficientes (en el sentido de ahorrar tiempo) si el mismo diseño se repite un gran número de veces; pero eso raramente ocurre. Los exploradores, y eso es lo que son ellos, no quieren hacer lo mismo dos veces, prefieren dejar eso a los estudios y a los diseñadores corrientes, lo que nos lleva a la segunda paradoja: esos diseñadores podrían acabar por no programar nunca, con la esperanza de que los scripts y programas de LettError se suban a internet así, listos para usar [y gratis, añadiría yo].

Hasta aquí el texto de Jan Middendorp, ahora podemos seguir nosotros el debate. En mi caso ya te imaginas cuál es mi posición… 100% de acuerdo, claro.

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Descubre los 10 mejores libros sobre tipografía

Descubre los 10 mejores libros sobre tipografía
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Visto el éxito de la entrada sobre los 10 mejores libros sobre caligrafía me veo en la obligación moral de hacer unas cuantas listas más sobre los libros imprescindibles para entender la tipografía como disciplina. Voy a comenzar por una recopilación de los mejores textos sobre tipografía, desde una perspectiva amplia, y seguiré con otras listas sobre especialidades más concretas: diseño de tipos, composición, etc.. Cuando termine las sumaré en una mega-entrada.

Este listado es de mis 10 libros sobre tipografía favoritos, se trata de los libros que más información útil me han aportado o que más me han hecho pensar, en definitiva los que más me han marcado—sin ningún orden en particular—:

  1. El trazo; teoría de la escritura, de Gerrit Noordzij: este libro repite porque también estaba en la lista de libros sobre caligrafía pero es que Noordzij habla de escritura, tanto le da si es manual o prefabricada. Es brutal, una sacudida a tu cerebro, de hecho cualquier libro de Noordzij es interesante, pero los demás son difíciles de encontrar (a mí me encanta Letterletter pero está a un precio imposible):

     

  2. The Elements of Typographic Style de Robert Bringhurst: absolutamente indispensableen español está agotadísimo (escribo esto en  julio de 2013, de modo que puede haber salido ya a la venta):
    The Elements of Typographic Style

    Foto de davekellam

     

  3. Manual de tipografía, del plomo a la era digital, de José Luis Martín y Montse Mas, perfecto para los que empiezan, una guía completa que cubre desde los contenidos más básicos hasta secretos de composición:
    Manual de tipografía

    Foto de Campgràfic

     

  4. The Complete Manual of Typography, de James Felici, un manual técnico que me ayudó a entender cómo funciona la tipografía:
    The Complete Manual of Typography

    Foto de Adobe Press

     

  5. ¿Qué ocurre mientras lees? Un libro de mi admirado Gerard Unger, otro de los que te hacen pensar.

     

  6. 22 consejos sobre tipografía. Un librito de Enric Jardí, sabroso, divertido e instructivo. Especialmente pensado para principiantes y para los que nos creemos que lo sabemos todo:
    22 consejos sobre tipografía

    Foto de Squain

     

  7. Otl Aicher; tipografía. De Otl Aicher, otro de los grandes que más me ha hecho pensar. Si levantara la cabeza me regañaría mucho por los argumentos que defiendo, pero en parte es culpa suya que yo tenga criterio propio:
    Tipografía, Otl Aicher

    Foto de Campgràfic

     

  8. Compendio para alfabetos. De Karl Gerstner, él me hizo entender el diseño como un sistema (memorable también su otro libro, Diseñar programas, agotadísimo también):
    Compendio para alfabetos

    Foto de Gustavo Gili

     

  9. Pensar con tipos: una guía clave para estudiantes, diseñadores, editores y escritores. De Ellen Lupton. Una absoluta delicia (menos la portada, prefiero la original cien veces), inspirador, diferente, esta mujer debe ser una profesora impresionante:
    Pensar con tipos

    Foto de Gustavo Gili

     

  10. Diccionario de edición, tipografía y artes gráficas, de José Martínez de Sousa. Es un libro de cabecera, te resultará útil cuando tengas dudas terminológicas, no recuerdes el nombre de tal o cual parte de una letra, una técnica de imrpesión, etc. Indispensable:
    Diccionario de edición, tipografía y artes gráficas

    Foto de Amazon

     

Ya sabes, hay muchos más libros, sólo tienes que añadir tus favoritos en los comentarios para que los que aterricen aquí dentro de un mes o de un año encuentren una selección lo más completa posible.

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