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NO se acabó lo de trabajar gratis

NO se acabó lo de trabajar gratis
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Esta entrada es mi respuesta en profundidad al artículo “Se acabó lo de trabajar gratis”, donde se aborda un tema sumamente complejo con un enfoque totalmente parcial y generalizador que, según mi opinión, puede confundir a la gente que está empezando su carrera profesional.

Foto de Andrew Mager

Escribo esto sin cobrar un euro y sin esperar nada a cambio. Estoy trabajando gratis. Si todo va bien conseguiré que algunas personas lo compartan en redes sociales y que publiquen comentarios, que tendré que contestar (más trabajo). También suelo recibir preguntas por privado, a través del formulario de contacto, que contestaré gustosamente en cuanto tenga un hueco. Al parecer estoy loco y no valoro mi trabajo.

Me explicaré: lo hago porque aprendo, porque me divierte y porque me siento en deuda con otros que hicieron lo mismo antes que yo. Se llama karma digital: tú ayudas a otros sin esperar nada a cambio y sin saber cómo recibes el doble o el triple, por gratitud, por talento o por suerte. Este blog también tiene mucho de experimento: en él pruebo conceptos y técnicas que luego explico a mis alumnos; quizás algún día me quede sin trabajo y el blog —o lo que he aprendido con él— me salve la vida.

Algún día puede que hasta regale un ebook o una tipografía que haya diseñado, y puede que entonces me plantee alguna contraprestación, todo depende de la evolución del blog y de la relación con mis público. Pero si alguien me pide que le diseñe una tipografía corporativa a medida como la EHU sin cobrar nada, por mejorar mi marca personal o mi portafolio, o con la cantinela del “luego ya veremos” le mandaré a freír Comic Sans. En estos casos sí se aplica al 100% lo que predica el artículo de Victor Iturrioz en Quondos.

Cuándo tiene sentido trabajar gratis en un proyecto

Cuando es tuyo. Tú controlas qué pides a cambios, tú decides tus objetivos y si regalar algo te sirve para conseguirlos. Trabajas para tu gente, tu público o tu tribu; sin nombres ni caras; en estos casos ofrecer una solución a un problema de tu público puede ayudarte a salir adelante.

Un ejemplo: Elena Ferrer (Meisi) intentaba ganarse la vida con esto del diseño gráfico en Valencia y decidió cambiar de vida, trasladándose a vivir al campo y trabajando por internet. Para atraer visitas (clientes) comenzó a publicar recursos gráficos en su blog en una primera fase, luego creó un curso con todos esos conocimientos y empezó a vender sus servicios empaquetados como si fueran un producto hasta que ha podido dejar su faceta de freelance para dedicarse exclusivamente a la formación. Para conseguirlo no ha dudado en invertir parte de su tiempo en ayudar a los demás en su blog.

Otro ejemplo: Laura López, diseñadora por cuenta propia de Bilbao, lanzó hace poco la calculadora freelance para ayudar a la gente que empieza a calcular bien sus costes y a presupuestar correctamente un trabajo. También publica recursos gráficos en su blog. Tiene más trabajo del que puede hacerse cargo y parte de sus clientes son agencias y estudios que habían usado su calculadora para su trabajo. No lo tenía previsto, no lo había planeado así. Simplemente le pareció buena idea y le permitió aprender cosas nuevas.

A veces se trata de ayudar a los demás:

  • puede que te apetezca echar una mano a unos amigos/familiares a salir adelante y les regales el logo de su empresa, en ese caso recuerda que debes empezar a cobrarles en cuanto se estabilicen, no te condenes a trabajar gratis para siempre (procura dejarlo claro al principio) o
  • ayudar a una ONG en alguna labor social; en ambos casos asegúrate de tener libertad creativa total porque el objetivo final será tu portafolio; si se niegan les cobras. Si vas a hacer un folleto, cartel o revista y averiguas que la imprenta sí cobra, sal corriendo; como dice el refrán “o todos moros o todos cristianos”.

Cuándo no tiene sentido trabajar gratis en un proyecto

Cuando no es tuyo. Alguien te hace un encargo pero no hay presupuesto. Te perdonan la vida con eso del curriculum. El cliente conduce un coche de alta gama.

Al final el trabajo queda mal porque había prisa, estás quemado o el cliente se ha entrometido; no lo puedes poner en tu portafolio ni podrás cobrarle a ese cliente en un futuro. Se te queda cara de tonto. Te prometes no volver a hacerlo. Creo que a todos nos ha pasado alguna vez. Procura no volver a tropezar con la misma piedra, que a los humanos nos encanta.

Qué puedes pedir cuando regalas tu trabajo

Hay muchos objetivos no monetarios que puedes alcanzar con esta estrategia; el primero es tráfico, algo esencial cuando se empieza. El tráfico se consigue de varias maneras:

  • a veces interesa escribir en medios de terceros para aprovecharte de su audiencia y del peso de sus enlaces. No cobras por escribir pero recibes tráfico para construir tu comunidad o tu negocio,
  • regalando un producto de manera que la descarga implique compartir tu web en redes sociales con un me gusta o un tuit,

Otro de los objetivos suele ser el de construir una imagen de experto, una reputación que te permita captar más clientes o subir tarifas. Para conseguirlo se suele:

  • escribir un libro —y regalarlo, claro—,
  • ofrecer un curso online,
  • acudir gratis a charlas y eventos como conferenciante o
  • regalar un producto del nicho de mercado en el que te mueves para demostrar que estás capacitado; suele hacerse mucho con las aplicaciones y el software, consiguiendo que los clientes te contraten para personalizarlo o para crear algo similar; a veces se entrega con ciertas limitaciones de uso y se ofrece la versión premium de pago

Por último, aún a riesgo de sonar contradictorio, también se puede conseguir dinero, pero nunca pidiéndolo directamente. Las opciones que yo conozco son:

  • las donaciones, siempre presentándolas como opcionales; echa un vistazo al caso de Pedro Arilla y su Valentina,
  • el paga lo que quieras también funciona de maravilla, el estudio Atipo lo lleva usando con gran éxito con sus tipografías Salomé, Calendas, Cassanet y Bariol,
  • la publicidad, sólo es rentable a partir de tráficos de 60.000 visitas al mes, como sucede con Gràffica, y por último
  • el marketing de afiliación, que consiste en recomendar productos a tu audiencia consiguiendo comisiones por las ventas

En definitiva, el concepto gratis no es más que una herramienta que se utiliza desde hace años en la venta al por menor; en el entorno digital tiene más sentido aún, os recomiendo leer el magnífico libro Gratis: el futuro de un precio radical, de Chris Anderson.

Espero vuestros comentarios porque el debate se construyen entre todos. Gracias por leerme,

2 Responses to NO se acabó lo de trabajar gratis

  1. Laura 24/03/2014 at 10:41 #

    Hola Daniel!!

    Muchas gracias por la mención a mi web y calculadora en tu artículo. Me ha parecido super interesante tu punto de vista y estoy totalmente de acuerdo. Hay que saber bien en qué casos se trabaja sin contraprestación económica para no caer en lo que “todos” incluida yo hemos caido cuando empezamos: trabajar gratis porque “total me viene bien para el curriculum y aprendo” y que luego se aprovechen…

    Un saludo!


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    • Daniel Rodríguez 24/03/2014 at 10:51 #

      Gracias Laura!
      Supe de ti por el blog de Franck Scipion y me pareció un ejemplo buenísimo para todo el mundo, desde los que empiezan en esto como los que ya llevan tiempo pero quieren dar el salto 2.0.
      Yo también estoy preparando un par de herramientas para poner en órbita el blog, por eso publico menos últimamente… estamos en contacto.


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