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Mi opinión (no solicitada) sobre el logo de Telefónica

Recientemente, y tras más de 20 años, Telefónica ha presentado una nueva imagen de marca, un rebranding si nos ponemos finos, o un nuevo logo si usamos lenguaje de la calle. Tras recuperarme del susto inicial, y con un par de días de reposo, me dispongo a analizar el resultado en clave tipográfica, para aportar mi granito de arena en ésta nuestra amada disciplina. Esta vez prometo ser más amable…

Antecedentes

La compañía ha cambiado varias veces de imagen, la más notable en 1984, de mano del estudio barcelonés Taula de Disseny. Configuraron un símbolo con una T de caja alta formado por puntos, enmarcado en un círculo; le acompañaba un logotipo en Gill Sans; el conjunto tenía una gran pregnancia, lo que sumado a la ubicuidad de la marca (situada en cada cabina de teléfonos y en cada casa de este país) ayudó a grabarlo en nuestras retinas:

© Alicante Plaza

Tras una efímera versión arcoiris y cursiva, bastante noventera, en 1998 la compañía se lanzaba al mercado internacional y buscó una imagen más cosmopolita. Aún recuerdo el revuelo que causó el tratamiento del acento en la o del nombre de la marca… ¡menos mal que no había Twitter!

La nueva marca gráfica fue desarrollada en los Estados Unidos por The FutureBrand Company, y su implementación costó 40 millones de dólares de la época (casi ná). A mí no me pareció tan mal en su momento, entendía que los diseñadores habían pretendido ocultar el acento con la ligadura fo, haciendo que la terminal de la ascendente de la f se fusionara con la tilde, y que los anglosajones vieran una cosa, y los hispanohablantes otra.

Probablemente se quedaron cortos y el logo pasó a la historia por no tener acento. Pero me parecía valiente apostar por una marca 100% tipográfica, prescindiendo de símbolo, y además de inspiración caligráfica. Bueno, ha durado hasta 2021, poco más de 22 años.

Veintidós años es mucho tiempo, y muchas empresas acaban poniéndose nerviosas. En 2019 la compañía puso en marcha un plan estratégico y ha querido plasmar el supuesto cambio en su representación gráfica. Nada que objetar, pueden gastarse su dinero en lo que les apetezca.

Telefónica pretende que nos creamos que ahora es «más moderna, flexible y digital», como puede leerse en su propia comunicación institucional. Al mismo tiempo, «la nueva identidad también es heredera del legado de una compañía casi centenaria, puesto que Telefónica acaba de cumplir 97 años. Por ello, se trata de un logotipo diferencial pero reconocible, ya que rescata y evoca el creado en 1984».

Pero no se quedan ahí, un poco más abajo afirman que la nueva imagen «encaja, además, con la misión de Telefónica, que sigue firme en su propósito de hacer nuestro mundo más humano, conectando la vida de las personas«.

Con chándal y con tacones, arreglá pero informal. ¡Olé!

No está demasiado claro quién ha resuelto el rompecabezas: al parecer han colaborado con Martin Lambie Nairn, recientemente fallecido, que se había encargado de la imagen de O2, adquirida por Telefónica en 2006; según Víctor Palau, de Gràffica, «también han participado Kantar y WPP, Pons IP, Picnic, Somos-EDT, El Ruso de Rocky y Havas Media». No te pierdas su artículo sobre el rediseño de Telefónica.

Mi opinión

Voy a partir de la base de que, efectivamente, Telefónica necesitaba un cambio de imagen. Aceptamos pulpo. Eso es estrategia, ahí no nos interesa meternos.

Vamos a hablar de la ejecución. Somos diseñadores, o te interesa el diseño, especialmente la tipografía, de modo que veamos qué podemos aportar en ese sentido.

El símbolo

El equipo que ha desarrollado el proyecto optó por la nostalgia, recuperando el concepto de la T de puntos del logo de 1984, reduciendo y sintetizando la forma final a 5 círculos.

Desde luego, como símbolo es muy versátil, se va a adaptar perfectamente a los iconos, avatares, faviconos y demás mini imágenes en baja resolución para pantalla. Punto para ellos. No es demasiado original, pero sin duda cumplirá su cometido.

Respecto al marketing de la nostalgia, personalmente lo encuentro tramposo. Los felices 70 no van a volver. Ni los 80, ni los noventa… el mundo ya nunca será igual después de la transformación que estamos presenciando en directo.

Los de marketing lo saben, pero también saben que echamos de menos esa época en la que los hijos sistemáticamente vivían mejor que sus padres. Y saben que evocar eso vende.

No hay más que ver el rebrand de Burger King, contestado por su rival McDonald’s

El logotipo

Ay, el logotipo…

Aquí la estrategia, en lugar de la nostalgia, es el Blanding. Si no sabes qué es eso, te lo explico a mi manera: se trata de hacer marcas (brands) blandas (blands), que pasan desapercibidas, que son todas iguales, que son tendencia. Son como los vídeos de TikTok, todos iguales…

Piensa, por ejemplo, en lo que está pasando con las marcas de lujo internacionales, o con las tecnológicas… toooodas iguales.

© Nudo Agency

Para mí, crear marca es todo lo contrario, con lo que aquí discrepo radicalmente con los creadores de la nueva marca gráfica de Telefónica. Punto negativo.

La tipografía escogida —o diseñada a medida— tendría que haber sido, siempre según mi modesta opinión y a riesgo de equivocarme, más exclusiva, propia, personal. Que reflejara la personalidad de la marca, que se diferenciara del resto de marcas de la competencia.

La tipografía de Telefónica es un palo seco geométrico, en la estela de las de Google, Netflix, Coca-Cola, Facebook, etc. Todas prácticamente iguales, con sutiles matices.

Se trata de la TT Hoves, de Type Type, licenciada (supongo) con un cambio de nombre molón (Telefónica Sans o algo similar). No sé si se le ha hecho algún cambio, no detecto nada a simple vista.

Lo que más me desconcierta es la estructura cerrada de las letras. No creo que una empresa flexible debiera usar tipografías cerradas, intransitivas, me transmite rigidez… el logo del 84 utilizaba Gill Sans, otro mundo.

Quizás lo hicieron para que la e de caja baja se vieran más circulares y que le hablaran al símbolo… pero entonces ¿por qué no han usado una a de un solo piso, de estructura cursiva, como la de la Futura? ¡La tipografía escogida lo permite! Lo acabo de hacer en su web, y he hecho una captura:

Quizás eso sea lo peor de todo: el logotipo debería estar integrado con el símbolo.

El conjunto

Efectivamente, lo que más me llama la atención es lo desconectado que está el conjunto, lo poco que se hablan el símbolo y el logotipo. Es algo muy grave, en mi opinión, y estoy seguro que los autores lo saben.

Apostaría mi mano izquierda a que todo se debe al proceso, a cómo se ha hecho el proyecto y cuánta gente ha participado. Da la impresión de que al final dos equipos se repartieron las partes, de que hubo imposiciones, descartes que vinieron de arriba, prisas…

¿Y por qué lo sospecho? Porque he visto las aplicaciones de la marca, son espectaculares, esa gente sabe lo que hace. No me creo que no hayan sido capaces de hacerlo bien en la marca. No cuela.

Personalmente, me quedo con las aplicaciones. Imagino que la marca sufrirá algún retoque próximamente, para solucionar la integración de sus elementos… y si no, ¡pues no pasa nada!

Seguiremos disfrutando y aprendiendo de los proyectos de los demás.


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Aprende a distinguir entre caligrafía, lettering y tipografía en 5 minutos

Por lo que he leído últimamente esta distinción, junto a la diferencia entre kerning y tracking, son de las más complejas a las que se puede enfrentar alguien que empieza y seguramente las que más equivocaciones generan entre los que ya llevamos unos años en esto. De hecho ya hice un primer intento en este mismo blog pero creo que me quedé corto y no conseguí definir claramente los tres conceptos. Voy a ver si consigo explicarlo mejor y con más profundidad.

Caligrafía lettering tipografía

Caligrafía, lettering y tipografía son tres disciplinas con algo en común: sirven para escribir; digamos que son los tres métodos que tenemos para producir letras. El objetivo de este artículo es ayudarte a aprender en qué consiste cada uno, diferencias entre los tres sistemas y cuándo puedes optar por cada uno de ellos cuando te enfrentes a la producción de un texto. En ningún caso se trata de enseñarte a distinguir si un grupo de letras está hecho con caligrafía, con lettering o con tipografía; eso requiere práctica y años de experiencia (además de no ser muy útil tampoco) porque externamente pueden llegar a tener aspectos muy similares —al fin y al cabo, las letras letras son—.

Empecemos por definirlas porque como siga así gastaré el primer minuto sin entrar en materia.

Caligrafía

Método de escritura en el que cada parte significativa de la letra está construido mediante un solo trazo. La mancha (grafismo) y el vacío (contragrafismo) se generan al mismo tiempo, en vivo y en directo, sin trampas ni posibilidades de enmendar los errores. No hay, por definición, dos letras iguales. Lo más frecuente es que se trate de un trabajo manual aunque se puede hacer digitalmente con una tableta gráfica o el iPad. El autor de la letra es el mismo que escribe. Lo lógico es usarlo para textos más o menos largos.

Lettering

Método de escritura en el que cada parte significativa de la letra está dibujada, es decir, construida mediante varios trazos. En esta disciplina pesa más el grafismo, que se va dibujando y modificando tantas veces como sea necesario; la técnica más habitual consiste en dibujar primero el límite entre grafismo y contragrafismo (el perfil de la letra) y luego rellenarlo, aunque hay otras opciones como ir manchando para después perfilar, trabajar con módulos, cincelar o recortar con unas tijeras. Se puede dibujar de manera analógica y digital, con lo que dos letras pueden ser iguales (copiando y pegando, por ejemplo). El espacio entre letras se suele dejar para el final del proceso. El autor de la letra es el mismo que escribe. Suele usarse para textos cortos, logotipos, monogramas y frases molonas. Habitualmente tiene una base caligráfica (saber caligrafía te ayuda a saber dónde poner los gruesos y los finos, cómo crear el contraste).

Tipografía

La mejor definición sigue siendo la de Noordzij: escribir con letras prefabricadas. O sea, que el autor de la letra no es el mismo que escribe —salvo en un caso: cuando el diseñador de tipos prueba o usa sus creaciones— con lo que el acento está puesto en el control del espacio, que es lo único que puede cambiar el que compone (espacio entre letras, palabras, líneas, sangrías, tabulaciones, márgenes, corondeles, etc.). Puede ser analógica o digital, con lo que hay bastantes métodos de dibujo: por sustracción (tipografía tradicional, eso que llaman ahora letterpress, el plomo de toda la vida), por adición (de módulos, como el píxel) o por abstracción (fórmulas matemáticas como las curvas Bézier). Si lo prefieres, podríamos decir que tipografía es lettering sistematizado, listo para que los demás lo usen. Lo habitual es que cada carácter se repita exactamente con la misma forma una y otra vez, aunque hay fórmulas para simular el aspecto caligráfico y engañar al pobre lector. Pero eso te lo explicaré otro día. Puede usarse tanto para textos cortos como largos.

Tic, tac, miuto 3.

Me quedan dos minutos de modo que toca ir al grano y cerrar mi texto para que empiece la discusión. Para mí la distinción está en dos elementos:

  1. La principal diferencia no es estética sino metodológica: si controlas grafismo y contragrafismo a la vez es caligrafía; si trabajas el grafismo, lettering; si trabajas el contragrafismo, tipografía.
  2. Si las letras se producen en vivo y en directo es caligrafía; si puedes parar, revisar y corregir es lettering; si las letras ya están hechas y las puede usar cualquier persona es tipografía.

Si ya lo tienes claro te pondré una prueba: imagina que estás con un logo, que escribes el nombre del cliente en tipografía (Gotham que está de moda), que lo trazas y haces algunos cambios. ¿Eso es caligrafía, lettering o tipografía? La respuesta al final del artículo.

Tic, tac, minuto 4.

Imagina ahora una situación cotidiana para cualquier profesional del diseño y la comunicación visual: tengo que producir una palabra, una frase, un párrafo, una página, un libro… lo que sea. Aunque sea generalizar un poco recuerda que te he prometido explicártelo en 5 minutos: si necesitas un texto mediano-largo que esté vivo, que sea natural, de verdad —o que transmita lujo— necesitas un calígrafo o aprender caligrafía. Si estás con un texto corto y no conoces una fuente que se ajuste a tu narración necesitas un letterer o ponerte manos a la obra. Si el texto es largo y hay presupuesto, necesitas un diseñador de tipos que te haga algo a medida.

Dominar los tres es imposible —se necesitarían tres vidas— lo habitual es dominar dos y tener cierta idea del tercero; las combinaciones que yo conozco son: expertos en caligrafía y lettering que usan tipografía pero no son capaces de diseñar tipografías o expertos en lettering y tipografía que hacen algo de caligrafía, lo suficiente para entender la forma y la construcción de la letra.

Tic, tac, minuto 5. Se acabó, si no lo he conseguido vuelve a empezar o mira esta bonita galería de ejemplos para terminar de distinguir entre caligrafía, lettering y tipografía:

Vídeos de caligrafía

Vídeos de lettering

Vídeos de tipografía

Respuesta a la pregunta del millón: es lettering porque una vez que trazas las letras ya no se puede escribir con ellas con el teclado como hiciste con la Gotham.

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5 macros que no deben faltar en tu versión de FontLab

Una de las razones por las que sigo usando FontLab es por la cantidad de complementos que se pueden conseguir para mejorarlo. Lo curiosos es que han surgido programas —y el negocio consiguiente— que cubren aquellas tareas que FontLab no hace del todo bien o que no tienen una interfaz muy usable.

Empezaré por las macros: son programas escritos en Python que se pueden descargar y añadir a tu instalación. Si tienes Windows tienes que instalar Python manualmente (prueba con Python 2.4), si tienes un Mac no hace falta porque ya lo hace FontLab por ti. Instalar una macro no es difícil, tienes que copiar los archivos en la carpeta correspondiente y normalmente vienen con instrucciones de cómo hacerlo.

A continuación te ofrezco una selección de las macros más usadas por los profesionales del sector y las que uso yo normalmente. En algunos casos cumplen la misma función pero me gusta dar dos opciones:

  1. Robofab

    Te permite exportar tu fuente al formato UFO y manipularla desde un programa externo. Es un programa gratuito (descárgalo ya junto con FontTools, Vanilla y Dialog Kit). Instalarlo puede ser complicado, echa un vistazo a este vídeo (en inglés y para Mac) y sigue las instrucciones paso a paso. Si tienes Windows te agradecería que compartieras la experiencia de instalación con nosotros:

  2. KLTF GlyphTweaker

    Te permite automatizar y agilizar las variaciones que hay que hacer sobre un glifo para estrechar o ensanchar, hacer versalitas y letras voladas. Ten en cuenta que habrás de repasar todos los dibujos, la magia no existe. Pero ayuda a trabajar más rápido. Hay una versión en español cortesía de Unos Tipos Duros que incluye un manual:

  3. RMX Tools

    Hace lo mismo desde otra perspectiva: utiliza los algoritmos de interpolación y hinting para generar las variantes. Es de pago pero yo he pasado por caja y he de decir que funciona. Altamente recomendable por no decir imprescindible. Te enlazo con unos vídeos de su creador (en inglés) y uno casero que he hecho yo jugando con la herramienta:




  4. Interpolated Nudge

    Sirve para mover manualmente los puntos de anclaje (nodos) y que sus tirantes (BCP o puntos de control) cambien automáticamente de tamaño para asegurar la suavidad de la curva. Gratuito, descárgalo ya. Como su interfaz es un poco… ejem, te recomiendo que descargues el panel que programó el gran Eduardo Manso para manejar mejor esta macro (requiere tener instalado el Robofab):

  5. KLTF Transformer

    Te permite mover uno o más nodos manteniendo la tensión de la curva; tiene 3 operaciones: mover, fijar e interpolar puntos. Te lo enseño:

Me habría gustado completar esta entrada con otros 5 programas de pago que también aceleran mucho el flujo de trabajo tipográfico pero desgraciadamente no hay pasta para comprarlos todos; ando detrás de los distintos vendedores para que me regalen una versión y así poder seguir haciendo estos pequeños —y modestos— vídeo-tutoriales. Espero que os haya servido de ayuda y leeros en los comentarios o en redes sociales; vuestra opinión me importa.

 

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Por qué los diseñadores debemos aprender a programar

programando


Ayer me escribió Joan Carles Casasín preguntándome si consideraba interesante publicar el curso de Python que va a impartir con Gustavo Ferreira en las jornadas Typoweek 2013. Mi respuesta fue que mi blog no publica noticias pero que lo recomendaría en redes sociales. De hecho me he quedado con las ganas de hacer el curso, como van a hacer al menos 5 ó 6 colegas y colegos a los cuales y cualas odio un poquito por ello —que lo sepan—.

Sin embargo he caído en la cuenta de que sería interesante explicar aquí por qué considero que una de las habilidades que debe tener un diseñador es la de saber programar —no hablo de ser un experto, sólo de entender cómo funciona y ser capaz de hacerte pequeñas herramientas o trabajar fluido con desarrolladores en proyectos grandes—:

  1. Debes ser capaz de personalizar tus herramientas

    Como buenos artesanos debemos ser capaces de dominar el proceso y no permitir que la herramienta nos domine a nosotros. No es lo mismo aplicar un par de filtros de Photoshop que crear un filtro nuevo a nuestra medida. Si lo extrapolas a la caligrafía seguro que lo entiendes mejor.

  2. Podrás ahorrar mucho tiempo automatizando tareas

    En tu proceso diario creas rutinas y secuencias de pasos que se pueden automatizar. Los programas de diseño ya vienen con muchos pequeños guiones —scripts— pero puedes programar los tuyos.

  3. Te prepara mejor para crear sistemas nuevos (especialmente en diseño web)

    Diseñar es, entre muchas otras cosas, crear sistemas con elementos prefabricados. Programar, escribir, caligrafiar, la tipografía… no son más que sistemas análogos que te permitirán ser mejor diseñador.

  4. Te dará autonomía

    No dependerás de un programador para tareas sencillas, podrás adelantar mucho trabajo y realizar proyectos pequeños tú solo.

  5. Te obliga a trabajar en modo virtual

    Esto, que parece una tontería, es más difícil desde que usamos computadoras que nos enseñan en todo momento cómo va a quedar el proyecto. Por eso los profes somos tan pesados y le pedimos a los alumnos que dibujen en papel (modo virtual). La programación no te deja ver el resultado mientras trabajas.

  6. (BONUS) Los programadores están aprendiendo a diseñar

    Si no espabilamos nos van a adelantar por la derecha. Lo he comprobado en un máster que dirijo, donde los alumnos con perfil técnico, que son muy aplicados, le cogen el punto muy rápido a diseñar.

¿Por dónde empezar?

El primer paso es comenzar con lenguajes descritos como el HTML (y CSS, claro) porque son súper fáciles. Una vez dominados serás capaz de hacer casi cualquier cosa con un simple WordPress. Luego vienen los lenguajes interpretados como Javascript, que te servirán para dos cosas: filigranas web y automatización de tareas en InDesign, Illustrator o Photoshop. Python pertenece a esta categoría —Java tambien pero no te lo recomiendo— y puede interesarte porque es compatible con muchos programas de diseño de tipografías como FontLab, Glyphs o RoboFont. Otra opción es PHP si te va el diseño web (estoy metido en un MOOC de desarrollo web, echa un vistazo, es gratis). Con esto creo que es suficiente pero para los que se piquen el tercer paso sería un lenguaje compilado, en mi caso me gustaría aprender Objective C para poder hacerme mis aplicaciones para iOS, claro. Si tienes curiosidad yo estoy ahora en el segundo paso y me lo paso pipa, realmente lo recomiendo.

Quizás te dé pereza pero saber programar es, junto al marketing, la disciplina a la que mayor rendimiento le puedes sacar. Si se te ocurre otra razón para aprender YA a programar, utiliza los comentarios, gracias.


Photo credits:K.lee (Own work) [Public domain], via Wikimedia Commons

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¿De dónde sale la inspiración para crear una tipografía?

yogui

Hoy me gustaría responder a una de las preguntas que recogí entre los miembros de la newsletter, Alberto Arroyo, y que da título a esta entrada: ¿De dónde sale la inspiración para crear una tipografía?

Esta situación me recuerda mucho a otra que viví un día de verano paseando por el paseo marítimo de (pueblecito costero de Alicante) con mis hijas y mi mujer. Nos detuvimos en un pequeño corro que se había formado alrededor de un chico joven vestido de payaso que estaba haciendo figuritas de animales con esos globos alargados que no hay quién los hinche y que cuando lo consigues explotan. Pues bien, al osado animador de la improvisada fiesta no se le ocurrió otra cosa que preguntarle a un niño de mirada curiosa qué animal quería que le hiciera. Craso error; la respuesta del chiquillo fue la siguiente: «un elefanteeeeeee».

Si te preguntas cómo acabó la historia, te lo cuento: el tierno infante se fue a su casa muy contento con un globo azul celeste doblado en forma de caniche y el afligido jovenzuelo empozoñado de absenta decidió tomarse un descanso que se me antoja que duró hasta el día siguiente. No tengo más remedio que hacer lo mismo y contarte lo que he aprendido hasta la fecha con la esperanza de que el caniche te parezca un elefante, pero cuento con una ventaja: todo el que quiera puede dejar a continuación un comentario y enriquecer mi historia.

¡Diantre! Lo he vuelto a hacer: la introducción es más larga que el contenido y empiezo a parecerme al maestro del pequeño saltamontes… vayamos al tajo y veamos, según mi opinión, de dónde sale la inspiración para crear una tipografía:

  1. Del trabajo de otros

    No nos engañemos: lo que hacemos no dejan de ser letras, y están por todas partes; es imposible abstraerse de su influencia. Ahora con ese invento del interné es todavía peor porque entre Pinterest, Behance y los pesaos de los blogs de tipografía es más fácil empaparse de trabajos de calidad que quedan grabados en tu memoria RAM. Si no filtras bien el proceso te puede salir un coco y corres el riesgo de que te pongan a parir —partimos de la base de que no eres un caradura— de modo que te recomiendo que explicites tus referencias y escojas los conceptos con los que vas a trabajar y te aseguro que al final del proyecto te sorprenderás de lo poco que se parece a la tipografía en la que te has basado. Erik Speiekermann tiene un truco muy bueno: cuando encuentra algo realmente bueno se queda mirándolo un buen rato y después dibuja lo que recuerda de manera que sólo la esencia, aquello que funcionaba en su cabeza, se mezcló con el resto de sus influencias creando algo original. Echa un vistazo al vídeo, es muy interesante: http://vimeo.com/30008631

  2. De un boceto de tu Moleskine

    Los diseñadores somos muy pijos de manera que no sirve otra marca (en realidad se trata de la calidad del papel, se dibuja mejor en una libreta buena). Dibujar es una herramienta fantástica, cuando te concentras es como si el proceso te llevara a donde él quiere, casi te sientes obligado a satisfacerle y no paras hasta que todo encaja. Eso no sucede pensando, ni mirando el trabajo de otros. Sólo ocurre cuando HACES. Mi consejo es que aprendas y practiques caligrafía, que escribas y dibujes letras hasta que encuentres algo, y cuando encuentres la pista síguela hasta la madriguera, ladra y disfruta de la cacería. Puedes babear un poco con este libro: http://www.typetoken.net/publication/typography-sketchbooks/

  3. De un estudio del mercado

    Juraría que es la menos frecuente de todas las estrategias; consiste en estar atento a las necesidades de un sector como hizo Ale Paul al trabajar diseñando packaging y darse cuenta de que no había tipografías adecuadas, o seguir las tendencias y detectar un hueco sin cubrir, o satisfacer los anhelos de un colectivo determinado… incluso aprovechar una noticia para atraer público a tu web.

  4. Puro capricho

    Diría que es la más habitual; una imagen se cruza por tu mente y acabas pensando que por qué no. Luego hasta piensas en venderla y la gente va y la compra… hombre, la estrategia nº 3 parece más sensata porque partes de un público y unas necesidades que se deben cubrir pero a veces hay que hacer las cosas porque sí, o por diversión, o porque puedes.

  5. De un encargo

    Hay lugares en los que el diseño de tipografía es una profesión y donde hay empresas que se dedican a la tipografía corporativa. Hasta te pagan un sueldo por dibujar letras todo el día… no me refiero a Hispania desde luego, donde los encargos de este tipo son más bien escasos, aunque todo se andará. Cuando tienes un encargo todo es más fácil, recuerda si no aquellos amargos días de tu niñez en los que la profe saltaba con un «venga, redacción libre» y tú pensabas «¡Mierda! ¿sobre qué demonios escribo? Ya lo tengo, lo que he hecho el fin de semana«. El encargo establece límites y te permite colocarte en un mapa tipográfico determinado, situarte en un contexto que acelera la toma de decisiones. Yo ando metido en un proyecto de este tipo y nos lo estamos pasando pipa.

  6. De querer trufar o darle más empaque un proyecto o encargo gráfico

    [añadido el 12/5/2013 a raíz de un comentario de Marc Salinas, lo reproduzco tal cual]
    A veces, un proyecto gráfico “pide a gritos” una tipografia exclusiva. Quizan no se ha incluido en el presupuesto, quizás el cliente no te lo ha pedido, pero como profesional sabes que ese proyecto debe ser diferente, unico. Y que una tipografia a medida le dará es toque, ese sabor, ese lacito que cierra el paquete y que hace exquisito tanto para ti como para el cliente.
    Quizás el cliente ni tan solo es capaz de apreciarlo, pero da igual.
    Es probable que puedas encontrar una tipografia muy similar en cualquier fundicion tipográfica que se acerque a lo que pretendes, pero hacerla tu mismo hace que se cierre el círculo.
    Como ejemplo puedo mostrar el último proyecto de estudio. La nueva imagen gráfica del 9 veces campeón del mundo de BikeTrial, Dani comas, para el que le diseñamos una tipografia exclusiva para todo el proyecto… aunque el cliente no lo pidió: http://www.wetraphic.com/dani-comas-2/

Bueno, ahora te toca a ti, seguro que me he dejado algo. Espero tus comentarios.

Photo credit: Beni Ishaque Luthor / Foter.com / CC BY-NC-ND

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Lo que he aprendido de mi primera tipografía

Esta entrada es un post invitado. Está escrita por Pedro Arilla de modo que no tiene por qué coincidir con mis puntos de vista o mis opiniones. Por supuesto me ha parecido interesante compartirlo en Tipografía Digital:

valentina

Tú y yo somos iguales. Sí, porque en secreto soñamos ser como nuestros admirados Andreu o Pep. Sí, porque dibujamos letras con voluntariosa inocencia. Sí, porque de mayor queremos ser tipógrafos. Sí.

Y como tú y yo somos iguales, qué te parece si intercambiamos información. Eso podría ayudarnos. Empiezo yo con todo lo que aprendido en los últimos dos años gracias a Valentina (http://pedroarilla.com/es/valentina):

  1. He aprendido a diseñar una tipografía completa. Es bonito dibujar caracteres únicos, pero el verdadero reto consiste en construir un alfabeto completo. Al principio asusta, pero tranquilo: al final es mucho más trabajo del que te habías imaginado (¡sorpresa!). Y esto no es forzosamente malo, pues una vez que empieces no querrás parar nunca. Cada nuevo glifo es una nueva aventura llena de matices formales y detalles anatómicos que te harán descubrir una arquitectura oculta pero muy lógica. Esta es una carrera de fondo donde la paciencia será tu mejor virtud y en la que la meta la decides tú. ¿Mi consejo? Leer mucho, observar más y dibujarlo todo, desde la «a» a la «zeta». ¿La traducción? Diseñar una tipografía es un camino largo y tedioso, repleto de inevitables escollos teóricos y prácticos. Pero, créeme, merece la pena. Para no salir derrotado te recomiendo que para empezar te hagas con un par de libros que ayudan mucho: Cómo crear tipografías de Cristóbal Henestrosa, Laura Meseguer y José Scaglione (Tipo e) y Diseñar tipografía de Karen Cheng (Gustavo Gili); y que diseñes con una aplicación que de verdad te lo pone fácil para que te centres única y exclusivamente en diseñar tipos. Estoy hablando de Glyphs (http://glyphsapp.com).
  2. He aprendido a vender una tipografía. Cuando eres un recién llegado tu tipografía no vale nada y tienes que tomar un sinfín de decisiones que afectan al valor intrínseco de tu obra: dónde y cómo vas a distribuir tu fuente, a qué precio, con qué tipo de licencia, etc. Puedes seguir las leyes naturales, esas que dicen que el agua es incolora, inodora e insípida, o por el contrario experimentar con los modelos y las tácticas de distribución. Puede que salga mejor de lo que piensas. ¿Mi experiencia? Positiva. No puedo decir otra cosa. Decidí que Valentina se distribuyera mediante un pay-what-you-want libre que permitía a la gente descargarse mi tipografía a cualquier precio. Sí, cualquiera. De hecho se puede descargar gratuitamente debido a que es mi ópera prima pero a pesar de sus 700 horas de trabajo. Esto es un arma de doble filo con la que te puedas cortar la mano o el pan. ¿El resultado? No me da de comer, pero me ha dado de leer. Y de viajar. Y de conocer gente. Y eso es mucho para una primera tipografía. Mucho.
  3. He aprendido que quiero continuar. Valentina es una muy buena primera tipografía pero una mala tipografía. Yo lo sé y tú lo sabes. Por eso quiero continuar. Porque me lo pide el cuerpo. Quiero seguir aprendiendo, quiero seguir dibujando letras, quiero seguir experimentando y quiero seguir soñando con que algún día seré tipógrafo como Andreu o Pep. La tipografía, amigo, es droga dura.

valentina

Y tú, ¿qué has aprendido?

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Cómo hacer una versión negrita de tu tipografía

fina y negrita

Siempre que doy clases de diseño de tipografía los alumnos me acaban haciendo la pregunta que da título a esta entrada. Como suelen ser diseñadores no tienen problema en dibujar una forma dada pero hacer una versión negrita de una tipografía requiere un concepto más elaborado y sistemático. Quizás te hagas la misma pregunta, de modo que te voy a explicar cómo lo hago yo esperando que te sirva de ayuda:

Primer paso: dibújalo en un papel

Si eres capaz de hacerlo en tu cuaderno ya casi lo tienes. Como dice el gran Nacho Lavernia:

Con el lápiz busco, con el ordenador encuentro

No hace falta que te quede perfecta, sólo se trata de pensar con el lápiz, de pensar dibujando (somos diseñadores, es lo que hacemos). Si no sabes por donde empezar continúa hasta el paso 2, si lo tienes claro pásalo a tu editor tipográfico favorito.

Segundo paso: encuentra el esqueleto de la letra

Si lo piensas un segundo, ¿Qué es lo que hace que una negrita se reconozca como pariente de su redonda? Su forma no, desde luego, es más gorda que aquella… debe ser otra cosa: la estructura, el esqueleto o como le llamo yo, cursus (perdona el latinajo pero queda muuuucho más universitario).

esqueleto

Tercer paso: entiende su construcción

A continuación trataremos de entender la construcción del contraste para saber cómo repartir el crecimiento. Puedes dibujar círculos o rectángulos para luego escalarlos proporcionalmente y saber dónde apoyar los puntos de las curvas Bézier. En este ejemplo se trata de rotación más expansión:

construcción

Cuarto paso: engorda los trazos

Ahora puedes escalar los rectángulos o círculos que has dibujado para ayudarte en el proceso. Pero ¿cuánto engordo los trazos? Como no quiero desviarme mucho del tema de esta entrada —la respuesta da para una tesis doctoral— voy a ir al grano y darte un consejo: aplícale la proporción áurea y multiplícalo por 1,618. Te dará una aproximación, ajusta el grosor a partir de ahí usando sólo tu intuición.

Si queremos que crezca el trazo no podemos simplemente sumar n unidades a ambos lados del cursus, el resultado sería una letra más alta y eso no nos interesa. En lugar de repartirlo al 50% la estrategia será crecer sólo hacia el interior de la letra en sentido vertical.

Si se nos cierran mucho los contragrafismos podemos abrirlos dejando que el cursus crezca en sentido horizontal. Puedes comprobar esta táctica en cualquier tipografía clásica en la que confíes. Yo aprendí lo poco que sé haciendo autopsias a los grandes, tomando medidas y deduciendo los principios que les habían llevado a tomar sus decisiones.

fase 3

También es habitual dejar que crezca un pelín en altura, puedes comprobarlo superponiendo las variantes de una familia amplia como la Univers o la Helvetica Neue. Recuerda que la mejor manera de aprender es copiando a los clásicos.

Si te ha parecido mucho trabajo, bienvenido al lado oscuro de la fuerza. Sufrir no debes, una vez has hecho la versión más fina y la más gruesa puedes dibujar las demás automáticamente gracias a la interpolación. Pero eso será otro día, pequeño padawan.

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Al fin puedes aprender la diferencia entre kerning y tracking

kerning

Conozco a mucha gente —incluidos diseñadores con bastantes años de experiencia y hasta profesores universitarios de diseño— incapaz de distinguir ni de explicar la diferencia entre estos dos conceptos. Yo no lo sé todo sobre tipografía pero quiero compartir contigo lo que he descubierto a lo largo de los 20 años que han pasado desde que empecé a estudiar sobre el tema:

Nociones previas

Cada glifo —así es como llamamos a los caracteres que forman un alfabeto tipográfico— está inscrito en un rectángulo invisible llamado tipo, que sirve para colocar las letras en la secuencia y distancias correctas. Dado que en el alfabeto romano cada carácter tiene una medida distinta (piensa en el espacio que ocupa una i y una m, por ejemplo) y que no solemos ligar las letras (las dejamos ligeramente separadas unas de otras) los programas necesitan saber qué hueco deben preparar para el dibujo (glifo) correspondiente o dicho de otra manera, dónde colocar el cursor después de pintar la letra. Esta distancia en lenguaje técnico se conoce como advance width aunque tradicionalmente le llamamos grueso.

Tracking

Los programas permiten añadir o sustraer espacio entre un conjunto de caracteres seleccionado. Dado que en la extinguida tecnología de la fotocomposición esta separación se hacía con unas ruedas dentadas (tracks) ahora le llamamos tracking a esta operación.

Kerning

Cuando diseñas una tipografía no sólo tienes que dibujar cada glifo en su casilla correspondiente sino que debes darle una posición dentro del tipo, marcando el límite anterior y posterior con sendas líneas verticales. Debes encontrar el espacio correcto para que el carácter que estás diseñando no rompa el ritmo del texto. Pero algunas parejas de letras no terminan de llevarse bien y hay que crear excepciones a la regla, indicándole al programa que en ciertos pares (de kerning) hay que añadir o sustraer cierta cantidad de espacio, manteniendo las demás combinaciones intactas. De hecho podríamos definir kerning como la operación de aplicar tracking a una pareja de glifos de una tipografía.

La conclusión

El problema que yo he detectado es que no hay diferencia —conceptualmente— entre tracking entre dos caracteres y un par de kerning. Pero cuidado: si seleccionas dos caracteres en InDesign o Illustrator y le aplicas tracking se alterará el espacio entre ellos y también (oh sorpresa) con el siguiente.

Con lo cual la recomendación es usar el kerning para arreglar un problema puntual en una pareja concreta y dejar el tracking para una selección más amplia —dos palabras, una frase, un párrafo— y así conseguir un poco de lecturabilidad extra.

Lecturas recomendadas:

http://blog.theleagueofmoveabletype.com/post/64287053914/what-the-what-is-kerning

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Cómo hacer un bonito ejercicio de lettering en dos minutos y medio

Cada vez vemos más y más comercios que se apuntan a la «moda» del lettering para rotular sus paredes, promocionar sus productos, etc. La verdad es que sea algo pasajero o no (sinceramente, esperamos que no lo sea), se agradece sobremanera entrar, por ejemplo, a tomarte un chocolate caliente en estos días de frío y tener que decidir si acompañarlo con un delicioso muffin o un pedazo de tarta, a partir de una carta a modo de pizarra gigante con unas bonitas letras hechas a mano; o, como es el caso del vídeo que os mostramos, entrar en una papelería y encontrarte ante este bonito ejercicio de lettering realizado con tiza sobre pizarra por Chris Yoon.

Cierto es que aunque el vídeo empieza con unos planos detalle fabulosos, luego meten el turbo y vemos el proceso a una rapidez que ni el mismísimo Flash Gordon en sus mejores tiempos, pero, en cualquier caso, es un video y una letra para disfrutar y que esperamos que os guste.

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Acaba con el mal espaciado aprendiendo a ajustar el kerning

Tanto para aquellos que empiezan como para los que llevan ya varias  primaveras en esto de la tipografía, el ajuste óptico del espaciado entre determinados pares de letras, denominado kerning,  suele dar lugar a más de un dolor de cabeza durante el proceso.

Para los que empezais, os recomendamos KernType, un didáctico juego que enseña qué es el kerning y cómo se ajusta, mediante una actividad lúdica, muy amena e intuitiva.

El juego consiste en distribuir visualmente el espacio entre las letras con el objetivo de conseguir un resultado agradable a la vista y óptimo para ser leído con fluidez. Para mover las letras, tan sólo es necesario arrastrarlas con el ratón o empleando las flechas del teclado. KernType está también para Ipad, con lo que la experiencia resulta si acaso, más interactiva.

En un total de diez pruebas, cada una de ellas puede ser comparada con la solución de su diseñador; que está señalado en cada una, junto con el nombre y año de publicación de la fuente.

El mayor o menor resultado de cada prueba depende no tanto de que una letra esté colocada «en su lugar» como de que el conjunto del espacio entre ellas sea armónico visualmente, lo que da más puntos.

KernType es parte de Method of Action, un curso online creado por Mark Mackay como recurso de ayuda en cuestiones relacionadas con el diseño, principalmente ideado para estudiantes. KernType cuenta con una interfaz con un diseño sencillo y limpio por donde que se navega muy cómodamente. Además de ésta, encontramos otras herramientas, a modo también de juegos, como ShapeType, en el que aprendes a colocar los «tirantes» de las curvas Bézier en el lugar adecuado. Otro entretenido juego de la mano de Mark Mackay del que hablaremos en una próxima entrada.

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